Comodín Bernardo Silva

El fútbol es un deporte muy teórico sobre el papel. Cada una de las posiciones de un esquema desempeña un papel concreto. Y a la hora de buscar nuevas piezas en el engranaje, cada una de esas posiciones obedece a unas necesidades concretas dentro del terreno de juego.

Algo que el Real Madrid ha puesto en práctica este verano. Y después de reforzar todas las posiciones de la zaga con los fichajes de Konaté, Dumfries y Cucurella, la prioridad ha pasado a ser el centro del campo. Un centro del campo en el que aún faltan piezas, pero en el que la versatilidad de Bernardo Silva resultará un soplo de aire fresco.

La versatilidad de Bernardo para el esquema de Mourinho

Son muchos los aportes que el centrocampista portugués puede llevar al Real Madrid. Sin embargo, su versatilidad apunta a convertirlo en uno de los baluartes sobre los que José Mourinho cimentará su nuevo Real Madrid a partir del próximo mes de julio.

Una versatilidad de la que ha hecho gala a lo largo de los últimos años. Y es que el Bernardo Silva que jugó sus últimos partidos con el Manchester City el pasado mes de mayo, poco o nada tiene que ver con el Bernardo Silva que llegó a la ciudad inglesa procedente del Mónaco.

Allá por 2017, el conjunto citizen fichó a un centrocampista ofensivo con tendencia al extremo derecho. En el conjunto monegasco, su aportación al sistema era puramente ofensiva. Ahora, nueve años después de aquello, ha aterrizado en el Real Madrid un futbolista que pasó de ser una pieza ofensiva a ser un todocampista.

Y es que una de las mayores virtudes de Bernardo durante su etapa en Mánchester consiste en que es un futbolista que no ha parado de reinventarse. Un hecho que se puede ejemplificar de forma muy sencilla: a las órdenes de Pep Guardiola, el luso ha jugado en absolutamente todas las posiciones ofensivas del campo.

Salvo en la zaga, Bernardo ha jugado en todas las posiciones del campo. Y lo hizo a un gran nivel en todas. Durante las primeras temporadas en el Etihad, Bernardo desempeñó una labor más similar a la del Mónaco, partiendo como enganche o extremo en la mayoría de ocasiones.

Sin embargo, con el paso del tiempo, el luso fue reinventando su papel, y pasó a ser la piedra angular del centro del campo del City, desempeñando un papel clave como interior. Una posición en la que tenía un papel clave en la salida de balón del conjunto inglés. Uno de los ámbitos más necesitados en La Casa Blanca.

Y por si esa reinvención no hubiera sido suficientemente meritoria, por necesidades del guion, también tuvo que probar en el pivote. Y para sorpresa de algunos, su desempeño también fue sumamente meritorio, destacándose como un centrocampista con mucho recorrido y una enorme capacidad de sacrificio.

Todo ello le convirtió en el comodín perfecto para Guardiola. Un hecho que se podía ver traducido en su impacto en el esquema del técnico catalán: esta última temporada, a sus 31 años, ha sido el segundo jugador que más minutos ha disputado en el City, únicamente por detrás de Erling Haaland.

Todo esto es algo con lo que José Mourinho ya contaba, motivo por el que hizo especial hincapié con su fichaje. Si a todo ello se le suma el hecho de que se trata de un futbolista que prácticamente no ha tenido lesiones a lo largo de su carrera, es fácil anticipar que también será una de las piedras angulares de Mou.

Tan cierto es el hecho de que el próximo mes de agosto cumplirá 32 años, como el hecho de que no será el único fichaje que acometa el Real Madrid en la medular. Y a pesar de ello, es difícil imaginar un esquema de Mourinho en el que Bernardo no tenga un papel clave.

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