
Cuando aterrizó como nuevo presidente del Real Madrid aquel caluroso julio del año 2000, Florentino Pérez tenía un sueño que estaba dispuesto a cumplir: conformar un equipo Galáctico que se convirtiera en el espejo al que debía mirar todo el panorama futbolístico internacional, con estandartes como Beckham, Zidane o Figo.
Misma estrategia que repitió al volver a La Casa Blanca en junio de 2009, en esta ocasión de la mano de nombres propios como Cristiano Ronaldo, Kaka’ o Benzema. En esta segunda ocasión la apuesta salió algo mejor, y este año, queda algo claro: Florentino quiere cumplir su último mandato con un último sueño faraónico.
Olise, el último diamante en la corona de Florentino
Así lo recalcó Florentino en una de las entrevistas durante su campaña electoral: “voy a intentar hacer el mayor fichaje de la historia”. Y si en un primero momento los focos se colocaron sobre Julián Álvarez, el tiempo ha demostrado que ese fichaje tiene nombre y apellido francés: Michael Olise.
El joven extremo ya demostró durante la temporada con el Bayern de Múnich lo que muchos sospechaban: es uno de esos futbolistas únicos, capaces de marcar la diferencia con una sola acción. Sin embargo, los cuatro partidos que llevan de Mundial lo han encumbrado como lo que apuntaba a ser: un Galáctico en ciernes.
Un papel que queda demostrado con las estadísticas: ya suma 5 asistencias en solo 4 partidos. Sin embargo, como ocurre con las verdaderas estrellas, su peso va mucho más allá de lo que demuestran las estadísticas. Y así lo refleja su influencia en el campo desde el perfil derecho de la Selección Francesa.
Y es que Olise es una auténtica bomba de relojería para las defensas rivales: juega por fuera, por dentro, combina, encara, regatea, pisa área y es letal de cara a puerta. Y estas son solo algunas de las características más banales de un futbolista que cada vez que toca la pelota demuestra que tiene algo diferente.
Entre sus señas de identidad, destacan principalmente una velocidad endiablada con el balón en los pies, que lo convierte en un extremo prácticamente imparable; además de sumar a este aspecto también una gran velocidad para ejecutar acciones: es capaz de resolver una jugada en segundos y cargar un disparo en milésimas.
A este repertorio se suman una serie de trucos que solo están en la chistera de los mejores magos. Y el ejemplo perfecto se encuentra en el partido de la pasada noche frente a Suecia, en el que firmó una chilena que estuvo a punto de convertirse en uno de los mejores goles de la historia del Mundial, pero se estrelló en el palo.
Ahora bien, dentro de este proyecto faraónico de Florentino hay otros dos diamantes en su corona: Mbappé y Vini. El presidente ha dejado en claro por activa y por pasiva que cuenta con ambos de cara al futuro, y precisamente por ello la renovación del ‘7’ se ha convertido en un asunto prioritario en La Casa Blanca.
El francés y el brasileño son los dos pilares fundamentales de un proyecto que ya es faraónico, pero que quiere a Olise como guinda sobre el pastel. Un fichaje con el que Florentino Pérez cerraría su etapa con el equipo más Galáctico de la historia del Real Madrid, y dejaría su cargo como presidente como la hacían los faraones egipcios: con una pirámide monumental a envidiar por todo el panorama futbolístico. Y como ocurría con los faraones, aseguraría su vida eterna en la historia del conjunto blanco… si es que no está aun suficientemente asegurada.