
Hizo todo lo que pudo e incluso un poco más de lo que pudo, pero no pudo ser. Ayer, la Brasil de un Vini estelar a lo largo de todo el Mundial cayó con justicia ante una Noruega que no solo demostró mucho más colmillo, sino que, a nivel global, entendió mucho mejor el contexto de una eliminatoria Mundial de lo que hizo Brasil.
Lo que pasaría después de la eliminación, era de esperar: la culpa sería de Vini. No importa que el ‘7’ haya sido uno de los jugadores del Mundial, con un total de 4 goles y 3 Man of The Match. Tampoco importa que ayer volviera a ser el mejor de Brasil sobre el césped. Le estaban esperando, como siempre, y no han dudado en dispararle a matar, como siempre.
La cacería contra Vini continúa sin importar las circunstancias
Lo de ayer, por supuesto, no iba a ser la excepción. Y como por su nivel futbolístico había pocos argumentos con los que disparar a matar, tanto prensa como aficionados se centraron en el lanzamiento del penalti para matar a Vini. Porque un líder debe asumir siempre la responsabilidad, porque demostró falta de personalidad, porque los mejores son siempre los que deben tirar…
Así fue como abrieron muchos de los titulares de algunos medios que, por supuesto, no mencionaron que Vini fue un día más el mejor de Brasil. Tal vez porque esta parte de la historia no encaja con su discurso sesgado. Sin embargo, poco tardaron los Ancelotti en desmentir una teoría tan vaga como dañina.
Tanto Carlo como Davide recalcaron algo que cualquier persona que haya visto cinco partidos de fútbol sabe: los lanzadores de penalti los elige el cuerpo técnico. Y el hecho de que ayer fuese Bruno Guimaraes el que lanzase la pena máxima en lugar de Vini era una decisión que ya estaba firmada desde antes del comienzo del partido.
De hecho, en la lista de lanzadores de la canarinha, según reconoció el propio Carlo Ancelotti, había hasta 4 jugadores por delante de Vini en la lista de lanzadores: Bruno, Raphinha, Igor Thiago o Martinelli. Esto, por supuesto, tampoco lo han contado, porque acabaría con la caza de brujas contra Vini. Y eso, por supuesto, no interesa.
Una teoría que no forma parte únicamente del imaginario de la prensa contraria al Real Madrid, sino que ocurre de forma constante también en la prensa patria, y en muchos medios que, según asegura la mayoría, son afines al Real Madrid. Nada más lejos de la realidad, tal y como queda demostrado en días como hoy.
Cuando el Real Madrid o Brasil pierden con Vini en el campo, siempre serán la Brasil o el Real Madrid de Vini. Sin embargo, cuando el ‘7’ adquiere un papel protagonista, hace gala de lo que es, y es clave en una victoria, entonces hacen las piruetas que sean necesarias para hablar del colectivo y no de Vini.
El ejemplo perfecto de ello lo tenemos hace apenas unos meses. El Real Madrid voló a Arabia para disputar la Supercopa de Europa, en un proceso en el que el ‘7’ estaba recibiendo durísimas críticas por parte de prensa y afición. Y ante ese contexto, actuando donde mejor lo hace: sobre el verde.
En la final contra el Barça, no solo firmó un golazo antológico, sino que fue el mejor futbolista sobre el verde y uno de los pocos en dar la cara en una final que el Real Madrid perdería en el que sería el último partido de Xabi Alonso en el conjunto blanco.
Pues bien, cuando el tolosarra fue destituido, muchos apuntaron a Vini como el principal responsable de “una cama” a su entrenador. Sin importar que apenas unas horas antes, el ‘7’ del Real Madrid había sido uno de los pocos que estuvo a punto de evitar que el conjunto blanco perdiera esa final.
Todo ello, argumentado e incentivado por sus quejas en el Clásico al ser sustituido. Argumento suficiente cuando se trata de Vini, pero ante el que hay un silencio sepulcral cuando lo hacen otras figuras como Lamine Yamal o Raphinha. En esos casos, por supuesto, no es un desplante, sino que son “cosas del fútbol”.
Porque al final, el caso es criticar. Y mientras que con Xabi le acusaron de mal deportista por “no acatar las decisiones de su entrenador”… ahora le acusan de cobarde precisamente por acatarlas. Porque con Vini, al fin y al cabo, todo vale. Incluso lo que es mentira.
Una dureza inusitada que también viene de parte del madridismo. Pocos días después de la derrota en la Supercopa, Vini lideró al Real Madrid en el viaje a Albacete. Un viaje al que que otras estrellas del equipo, como Mbappé, Bellingham o Tchouaméni decidieron no viajar. El viaje acabó en debacle, y el culpable, el de siempre: un Vini que fue la única estrella que dio la cara mientras que otros se escondían.
Aún no se sabe lo que pasará con el futuro de Vini, pero sería totalmente lógico que emprendiera un viaje a un lugar en el que se le valore por lo que es, y no por lo que los medios o un sector interesado de la afición dicen que es. Y si el Real Madrid pierde a Vini, tal vez entonces comprendan lo que tenían en casa. Pero será demasiado tarde.