
Existen palabras en el léxico castellano que se entienden mejor cuando están juntas. El verano y el helado; la primavera y las flores; el invierno y la Navidad… y el Real Madrid y Erling Haaland. Dos entidades que, por un lado, no tienen nada que ver entre sí, pero que, por otro lado, parecen haber nacido para juntarse.
Algo que no se le escapa a nadie. La historia del noruego y el Real Madrid viene de lejos, cuando empezó a despuntar en el Leipzig. En ese momento, sin embargo, el Borussia Dortmund le ofreció el proyecto más convincente para una joven promesa. Una promesa que no tardó ni una temporada en consolidarse como una de las estrellas más brillantes del firmamento.
Entonces, el Borussia, como club vendedor, arrancó la puja. Una puja en la que estuvieron PSG, Barça, Manchester City… y por supuesto el Real Madrid. Sin embargo, el conjunto blanco, en aquel abril de 2022, estaba centrado única y exclusivamente en Mbappé… y Haaland optó por volar hacia una ciudad tan gris como Mánchester.
Un amor inconfeso… que algún día se hará realidad
Una ciudad en la que lleva ya cuatro temporadas, en la que sigue haciendo lo que mejor sabe: marcar goles. Porque tal vez no sea el delantero más virtuoso, ni tampoco el más participativo. No es una figura similar a Harry Kane, ni mucho menos a Karim Benzema. Pero su presencia sí garantiza algo: balón que pase cerca de él, balón que acabará en el fondo de las mallas.
Porque al final, es en eso en lo que consiste el fútbol. Y sino, que se lo pregunten a Cristiano Ronaldo. Son muchos los eruditos de la redonda que aseguran que el luso no entra entre los mejores jugadores de la historia porque no ha reinventado nada. Sin embargo, va camino de los 1.000 goles y ha batido todos los registros habidos y por haber.
Lo mismo ocurre con Haaland. Es uno de esos futbolistas que incomoda a los supuestos entendidos del fútbol que olvidan que, precisamente en lo que consiste este deporte, es en marcar goles; y no en hacer caños en el centro del campo con las medias bajas y grabar tiktoks.
Es por ello que Haaland encaja a la perfección en el Real Madrid. Él es ese tipo de Galáctico que se consolidan como la debilidad de Florentino, y el Real Madrid es el escenario perfecto en el que el noruego podría ascender al Olimpo del fútbol, marcando una morterada de goles por el camino.
¿Por qué vuelve a salir este debate a la palestra? Porque Joachim Watzke, presidente del Borussia Dortmund, y una de las personas que mejor conoce al noruego, así lo ha decidido: “Erling Haaland ama al Real Madrid, y no lo esconde. Creo que jugará allí. No ahora, pero pronto”.
Unas palabras que se han repetido hasta la saciedad por parte de diversas figuras a lo largo de los últimos años. Desde la agente del androide, hasta sus propios familiares. El Real Madrid, mientras tanto, aguarda a la posibilidad, a sabiendas de la existencia de esa famosa cláusula de rescisión que nadie sabe a ciencia cierta cuándo se activa, pero que le abriría de par en par las puertas de salida del Etihad.
Sin embargo, también han de cambiar cosas en el Real Madrid. Y para hacer hueco a Erling, alguna de las estrellas tendría que salir. No parece que fuera un Jude Bellingham que apunta a ser la pieza angular del proyecto. Además, de su etapa en el Dortmund, lo conoce perfectamente, y su juego sería el principal beneficiado de la llegada de un delantero como Haaland.
En ese caso, y teniendo en cuenta que el noruego llegaría para ocupar el centro de la punta de ataque, todo parece indicar que Vini o Mbappé se verían relegados al extremo izquierdo. Dos estrellas mundiales para una sola posición, lo que abriría las puertas del Real Madrid a una de ellas. Ahora, la pregunta es, ¿a cuál?.