
Desde que aterrizase en la capital de España hace ya dos veranos, la andadura de Endrick en el Real Madrid ha sido de todo menos sencilla. El delantero brasileño aterrizó con un sueño en el club más laureado de Europa, y también con el peso de ser una de las promesas más optimistas del panorama internacional.
Y lo cierto es que, en sus primeras apariciones, cumplió con lo que prometía: en sus primeras apariciones de blanco, demostró un olfato goleador innato en las pocas ocasiones de las que iba disfrutando. Un tipo de talento de esos que no se enseña en ninguna escuela, y que se tiene o no se tiene.
Endrick y la certeza de que a la tercera va la vencida
Un talento que, de hecho, lo llevó a colocarse entre los grandes nombres de Europa. No por protagonismo, sino por contar con uno de los mejores promedios goleadores de Europa durante su primera temporada como jugador del Real Madrid: el delantero brasileño promedió un tanto cada 73 minutos, la tercera mejor cifra del viejo continente.
Todo ello lo destapó como lo que muchos ya sabían que era: un futbolista especial con un talento innato. Sin embargo, en el mundo del fútbol, el talento no lo es todo. Y las cifras, tampoco. Por ello, el delantero carioca no terminó de ganarse la confianza de Carlo Ancelotti, que apostó durante su última temporada de blanco por los jugadores que tantas alegrías le habían dado.
Por ello el brasileño, al igual que otros jóvenes talentos de la plantilla, como Arda Güler, no terminó de hacerse con un hueco entre los habituales de Carletto. Se fue el italiano, llegó Xabi Alonso y cambió el esquema. Y mientras que el tolosarra cambió radicalmente la situación de Güler… la de Endrick fue incluso a peor.
Quedó claro en todo momento no solo la predilección de Xabi por Gonzalo, sino que el brasileño no encajaba en lo absoluto con la idea del míster. Por ello, Endrick tomó una decisión: hacer la maleta y buscar continuar con su progresión con un Erasmus en Lyon.
Y su experiencia en Francia fue tal y como muchos predijeron: se le cayeron los goles en la Ligue One, pero su foco seguía en el mismo sitio que aquel verano de 2024: en triunfar con la camiseta del Real Madrid. Y por su mentalidad, tiene claro que esta oportunidad es ahora.
Un momento en el que todos los condicionantes para que triunfe de blanco se den: en primer lugar, por la llegada de José Mourinho al banquillo. Un entrenador que, como ha demostrado hasta la saciedad a lo largo de su carrera, es un ferviente seguidor de esos futbolistas con garra y carácter por encima de todo lo demás.
En segundo lugar, por el contexto de la plantilla: falta un ‘9’ puro en el Real Madrid, y tanto Endrick como Gonzalo reúnen características muy distintas, pero igual de aptas para pelear por esa posición. Y conociendo como conocemos a Mou, parece muy poco probable que opte por jugar sin un ‘9’ de referencia arriba.
Pero es que, a mayores, las condiciones de Endrick le abren puertas más allá que las de ser un simple delantero de área. Y es que tal y como ha demostrado en su corta pero intensa etapa en Francia, su potencia y su verticalidad son dos virtudes que lo hacen tan apto para la punta de ataque como para desempeñar su labor desde el extremo.
Una posición en la que ha maravillado a muchos en Lyon. Y teniendo en cuenta que Rodrygo está lesionado, y Franco Mastantuono aún no se ha adaptado del todo al fútbol europeo, en esta posición, Endrick también se postula a hacerse con un puesto de titular.
Pasará lo que tenga que pasar, pero todos los astros parecen haberse alineado para que, esta vez sí, sea la definitiva para Endrick en el Real Madrid.