
Si obligasen al madridismo a hacer memoria y señalar con el dedo cuál es, a su juicio, el momento clave de la pasada temporada, una gran parte se transportaría directamente a aquella noche del 15 de abril en el Allianz Arena en la que el Real Madrid quedó eliminado de la Champions League.
No solo por el hecho de que fue la noche en la que el conjunto blanco decía adiós a su competición fetiche, sino por el cómo lo hizo. A manos de un imperdonable error del esloveno Slavko Vinčić que costó al Real Madrid un puesto en semifinales.
Muchos pensarán que aquel error traería consecuencias para un colegiado que sentenció al conjunto blanco en uno de los partidos más importantes de la temporada, en la vuelta de unos cuartos de final de la Champions League. Y la realidad es que sí, ha traído consecuencias para él, pero no las que se podrían esperar.
El árbitro que sentenció al Real Madrid en Champions recibe el gran premio de su carrera
Incomprensiblemente, tal y como ha anunciado la FIFA esta misma mañana, apenas tres meses después de aquel error flagrante, el árbitro esloveno ha recibido uno de los mayores galardones que puede recibir un colegiado internacional: arbitrará la final del Mundial entre España y Argentina. Ver para creer.
Vaya por delante que todos somos humanos, por supuesto. Y también que los errores forman parte del fútbol. Pero errores como los que se cometieron aquella fría noche en Múnich son difíciles de ser catalogados como tal. Especialmente por el tipo de expulsión que recibió Eduardo Camavinga.
También debe ir por delante que la consigna en competiciones como la Champions League o el Mundial indica que el espectáculo debe primar por encima de todo. Esto no implica que deban perdonarse expulsiones, ni muchísimo menos, pero sí implica que las decisiones arbitrales no puedan destrozar un partido o, en ese caos, una eliminatoria.
Regresando a aquella infame noche, recordar la expulsión de Camavinga no hace sino reavivar el bochorno. En un momento clave del encuentro, el francés hizo algo que los futbolistas hacen una media de 30 veces por partido: cogió el balón para evitar que el Bayern de Múnich montase rápido el contragolpe.
Pequeños detalles que forman parte del fútbol. Y aquel que no viera el partido debe saber que el tiempo que Camavinga retuvo el balón no llegó ni a dos segundos. Y sin pensarlo, el colegiado se dirigió hacia un futbolista que ya tenía amarilla y, sin titubear ni un solo segundo, le mostró la segunda.
Algunos dicen que fue una decisión premeditada. Sin embargo, el propio cuerpo arbitral reconocio que Slavko Vinčić no era consciente de que Camavinga ya estaba amonestado, lo cual es incluso más grave. ¿De verdad un árbitro que no lleva la cuenta de los amonestados está preparado para dirigir la final de un Mundial?
Una pregunta que solo se debe contestar, claro, creyendo en la versión del esloveno, y no creyendo que realmente tenía algún motivo extra para buscar dejar con uno menos al Real Madrid. No sería la primera vez que ocurre en la Champions League. Y sino, que le pregunten a Van Persie por qué tuvo que enfilar los vestuarios en el Camp Nou en 2011.
El caso, sea como sea, es que el resultado siempre es el mismo. Los errores son humanos, sí, pero mientras que el Real Madrid, ajeno al error, quedó apeado de la Champions League, Slavko Vinčić, causante del error, dirigirá una final de un Mundial. Un hecho que parece poco apropiado a la vista de los acontecimientos.
A no ser, claro está, que el designio de esos organismos superiores aquella noche de abril indicaron al cuerpo arbitral que el Real Madrid no debía pasar de ronda. Si fuera así, claro, habría que exculpar al colegiado esloveno… y empezar a hablar de cosas mucho más graves.