Pantomima de oro

Que los premios individuales en el mundo del fútbol han perdido su valor es algo que ha quedado más que demostrado a lo largo de los últimos años. Incluso un premio que en su día contó con un enorme prestigio, como lo es el Balón de Oro, se ha convertido ahora en poco más que un producto de marketing.

Una pérdida de protagonismo en la que son responsables la UEFA y France Football a partes iguales. ¿Por qué? Porque han tomado una serie de decisiones que, más allá de lo polémicas que han sido, han terminado de restar relevancia al galardón, hasta el punto de perder su credibilidad en casi su totalidad.

El Balón de Oro vuelve a contradecirse una vez más

Un premio que ha salido a la palestra tras la conclusión del Mundial, y lo ha hecho con un comunicado oficial que reza lo siguiente: “Sí, ganar el Mundial ayuda, pero no garantiza el Balón de Oro. Para ganarlo, se necesita ser el mejor jugador de la temporada, no solo de la Copa del Mundo.

Un comunicado que ha resultado sorprendente para muchos, especialmente después de que haya sido España y no Argentina la campeona del mundo. De hecho, antes de la final, eran muchos los que colocaban como favoritísimo en la carrera por el premio a un Leo Messi que, si bien ha firmado un gran Mundial, está jugando en una liga menor como la MLS.

Ahora, son muchos los que se preguntan si este cambio en los criterios también se habría llevado a cabo si el argentino hubiese levantado su segundo Mundial. Y es que, atendiendo a dos de los últimos tres Balones de Oro, la realidad es muy distinta a lo que la entidad comenta hoy.

El último fue absolutamente indiscutible: Ousmane Dembèlè ganó el galardón tras haber ganado el triplete con el PSG y quedarse a un paso de ganar también el Mundial de Clubes, en el que fue finalista. Y a pesar de ello, Lamine Yamal se quedó muy cerca en una temporada en la que marcó 9 goles en LaLiga.

Ahora, viajamos dos años atrás, concretamente, a la edición de 2023. Aquel fue un año en los que el galardón tenía un claro ganador: Erling Haaland no solo ganó el triplete con el Manchester City, sino que fue una de las piezas clave del conjunto inglés, e incluso a título individual, ganó la Bota de Oro.

Pocas dudas había al respecto. Pero llegó el Mundial de Qatar, y un Messi que ya estaba jugando en el Inter de Miami levantó la copa tras marcar 7 goles -4 de ellos de penalti-. Entonces, poco o nada importó lo que hizo Haaland, ese mes de Messi fue suficiente para no darle el galardón al noruego.

Un año después, la vergüenza volvía a suelo francés. El Real Madrid, liderado por un Vinicius Júnior espectacular, celebraba un doblete en el que el brasileño no solo fue la pieza clave, sino que se consolidó como el mejor jugador del planeta de forma indiscutible, especialmente en las grandes citas.

En el recuerdo queda un hat-trick al Barça en la final de la Supercopa de España, que llevó el torneo a las vitrinas del Santiago Bernabéu, las dos exhibiciones frente al Bayern de Múnich en semifinales de Champions League –con un doblete en Múnich-, o su partidazo con gol incluido en la final de la Champions League con el que se colaba entre los máximos goleadores de la historia de las finales.

En ese momento, France Football, con la ayuda de la UEFA, decidió cambiar el criterio, y hacer que el fair-play pasase a jugar un rol importante en lo que respecta a la entrega del premio. El relato ya lo tenían formado: tenían pensado aprovechar por lo civil o por lo criminal esa mala fama que muchos habían otorgado a Vini.

Un criterio que no se sostenía por ningún lado, especialmente teniendo en cuenta que un año antes, la misma entidad le entregó el Premio Sócrates, donde ponían de manifiesto su “destacada labor social y humanitaria”. Al no tener argumentos sobre el verde para robarle el galardón, se los inventaron en los despachos.

Y entonces, la decisión fue dárselo a un Rodri que firmó una gran Eurocopa, pero terminó el año ganando solo la Premier League. Por contextualizar, el año anterior a 2024, Rodri también ganó el triplete, marcó el tanto del City en la final, y quedó quinto, a pesar de firmar una temporada mucho más brillante que la de 2023.

Ahora, France Football sigue manejando los criterios a su antojo con el objetivo de modificar constantemente las condiciones en busca de dárselo al jugador que más les convenga. Y por cosas como esta, lo que un día fue un valoradísimo reconocimiento individual, a día de hoy es una pantomima absoluta.

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