
Una simple chispa basta para encender la llama de la ‘operación salida’ en el Real Madrid. Son varios los jugadores que se encuentran en la rampa de salida, pero la realidad es que, hasta el momento, el conjunto blanco no ha recibido ninguna oferta concreta por los descartes de José Mourinho.
Pero como dice la cultura japonesa, el aleteo de una mariposa en un lugar del mundo podría ser más que suficiente para provocar un terremoto en la otra punta de planeta. Y en lo que respecta al mercado del Real Madrid, ese aleteo puede tener nombres y apellidos: Álvaro Arbeloa.
Arbeloa y las dos operaciones clave para el Real Madrid
El nuevo entrenador del Fulham se encuentra en busca de talento para completar su plantilla. Y si algo le sobró durante sus seis meses al frente del banquillo blanco fue precisamente eso: talento. Por ello, el nuevo técnico del conjunto inglés ha optado por ir de compras por Chamartín.
Dentro de todas las posibilidades que ofrece el conjunto blanco en lo que respecta a posibles incorporaciones, son dos los nombres que han encandilado a Arbeloa para reforzar su Fulham: Franco Mastantuono y Gonzalo García. Dos operaciones que, aun así, podrían ser muy distintas entre sí.
Ayer mismo informamos de la firme intención del Real Madrid de buscar una cesión en Europa a Mastantuono. Una opción con la que el conjunto blanco busca repetir la misma operación que con ‘Nico Paz’, y brindar al argentino la posibilidad de obtener rodaje en una gran liga europea, con el objetivo de regresar al Real Madrid curtido en este fútbol.
Una posibilidad que se antoja como una auténtica ganga para el conjunto londinense: obtendrían la posibilidad de contar con una de las grandes joyas del fútbol internacional a coste cero, y sin pagar la totalidad de su ficha. Y por parte del Real Madrid, en el Fulham encontraría los minutos que no tendrá en Chamartín.
Una operación que, tal y como han informado varios medios, avanza entre ambos clubes por una sencilla razón: Real Madrid y Fulham están de acuerdo en las bases de esta cesión. Sin embargo, en lo que respecta a Gonzalo, la situación es considerablemente diferente. Y lo es por varios motivos.
En primer lugar, porque José Mourinho no tiene claro que Gonzalo sea un descarte. Durante las primeras sesiones, el canterano ha impresionado a un Mourinho que lo ve como una pieza muy apta para su Real Madrid. Sin embargo, la realidad es que en La Casa Blanca no dispondría de los mismos minutos que en el Fulham, siendo este un factor de peso para el propio jugador.
Pero más allá de esto, en lo relativo a esta operación, las condiciones entre ambos clubes no son tan claras: mientras que el Real Madrid busca una cesión, el Fulham quiere un traspaso. Quiere hacerse con la totalidad de los derechos del delantero, incluyendo, eso sí, la habitual cláusula de recompra que el conjunto blanco guarda en sus mirlos.
Por su parte, Gonzalo estaría encantado de volver a jugar para Arbeloa, con quien ya coincidió en el primer equipo y en las categorías inferiores. Una doble operación en la que todos saldrían ganando: Arbeloa encontraría el talento que necesita, los jugadores obtendrían los minutos requeridos… y el Real Madrid seguiría formando a su talento joven lejos de Chamartín.