
Hace ya más de trece años desde que el Real Madrid conoció la carta de presentación de José Mourinho. Una carta de presentación que dejaba claros sus principios: “Lo bonito, bonito, bonito, no es entrenar al Real Madrid. Lo bonito, bonito, bonito, es ganar con el Real Madrid”.
Unas palabras concisas y sencillas que resumían a la perfección el imaginario de Mou. Un ganador para quien la victoria estaba por encima de todo. Y quedó demostrado que, más allá de los títulos, Mou hizo del Real Madrid un equipo ganador. Y el reciente documental de Netflix detalla a la perfección esos principios colectivos que definen al técnico de Setubal.
Mou y un documental que ejemplifica su idea a la perfección
A día de hoy, no existe absolutamente nadie que no conozca la ética de trabajo de Mou. Una ética de trabajo que se basa en la confianza, el respeto al escudo, y el trabajo. Esos son tres de los pilares que han consolidado todos y cada uno de los proyectos de Mou. Incluido aquel Real Madrid que encontró acomplejado por el Barça, del que hizo uno de los mejores equipos de la historia.
Se podría decir que la situación actual tiene tintes similares al Real Madrid que se encontró Mou por aquel entonces. Un equipo repleto de galácticos, pero en horas bajas a nivel mental. En aquel momento, con la moral comida por un Barça que parecía imparable. Ahora, con el lastre de llevar dos temporadas sin ningún título.
Mou vio entonces lo que pasaba y lo que necesitaba el Real Madrid. No era una cuestión de fútbol, era una cuestión de moral. El propio técnico asegura en el documental que “no podía enseñar a Ramos a rematar de cabeza, o a Cristiano a marcar goles”. Su objetivo entonces era claro: enseñar a esas estrellas a jugar como equipo.
Y vaya si lo consiguió. La victoria en la final de la Copa del Rey frente al Barça de Guardiola fue mucho más que una victoria. Consiguió algo que fue mucho más allá de llevar el trofeo a las vitrinas del Bernabéu: consiguió convencer a todo el mundo de que parar a aquel Barça era posible.
Y lo hizo a través de conceptos futbolísticos, por supuesto, pero lo hizo a través de un cambio radical en la mentalidad del Real Madrid. El equipo más grande de la historia había pasado a estar acomplejado por un Barça que los aplastaba cada vez que podía y, para más inri, los humillaba siempre que era posible, mientras que algunos seguían convencidos de que eran grandes amigos en la Selección.
Por ello, una parte importantísima de ese cambio en la mentalidad se refleja en la definición de señorío de Mourinho en el propio documental: “Cuando llegué, el Madrid representaba el señorío en el fútbol. Es decir, ser un caballero, actuar con deportividad. Pero ese concepto se había malinterpretado”.
El luso da en el clavo al hablar de su idea de este concepto: “Para mí, el señorío no consiste en aceptar su destino. El señorío significa ir a la guerra”. Así fue como Mou implantó una idea ganadora en su Real Madrid, y consiguió convencer a los jugadores de respetar la identidad y el respeto por el Real Madrid por encima de todo. Costase lo que costase y traspasase los límites que traspasase.
Esto es precisamente lo que necesita este Real Madrid: que los jugadores entiendan que llevan el escudo más grande del mundo en su pecho. Un escudo al que no solo hay que respetar, sino por el que hay que morir en el campo. Y por supuesto, un escudo que hay que defender por encima de todo frente a los que quieren destruirlo, ya sea desde fuera o desde dentro.
Aquella etapa, por desgracia, no terminó con la coronación de la Champions League que mereció. Porque es de justicia decir que el Real Madrid de Mou puso la semilla de todos los títulos que llegarían después. Porque fue él quien devolvió el gen competitivo a un club que parecía haber renegado de su identidad.
A mí, personalmente, no se me olvida su imagen arrodillado en la banda en la tanda de penaltis frente al Bayern en 2012. O su imagen, desolado tras quedarse a las puertas de la final frente al Borussia en 2013. Tal vez fue un peaje demasiado caro a pagar para disfrutar de todo lo que estaba por venir.
Pero si la diosa del fútbol existe, es de justicia no solo que Mou logre hacer de este Real Madrid nuevamente un equipo ganador, sino que, 13 años después, pueda saldar las deudas que mereció saldar en aquella etapa.