
Que el mercado de fichajes no funciona del mismo modo para todos los clubes es algo que todo el mundo sabe. Un modus operandi que cambió por completo con la llegada de los clubes Estado, que hacen uso ilimitado de los fondos de dineros árabes para llevar a cabo inversiones con las que ningún otro club puede competir.
Basta con ver la forma de actuar de equipos como el PSG o el Manchester City en el mercado, y el pozo sin fondo en el que se han convertido sus operaciones: en 15 años de inversión árabe, el PSG ha gastado 2.517 millones de euros.
Por su parte, el Manchester City, no desde que llegasen los fondos árabes, sino desde durante la década en la que Pep Guardiola ha estado al frente del conjunto inglés, ha invertido un total de 2.207 millones de euros. Una inversión que ha tenido su resultado: de los últimas 5 Champions, ellos han ganado 3. ¿Las otras dos? Por supuesto, el Real Madrid.
Un pozo sin fondo con el que es imposible competir
Un hecho que respecto al que el resto de clubes ya se ha resignado. Saben que, a nivel económico, es imposible competir con estos clubes. Y la única forma que tienen clubes como el Real Madrid de lograr fichajes es hacer valer el escudo por encima del dinero.
Y casos como Bellingham, Tchouaméni o incluso el propio Mbappé demuestran que, incluso a día de hoy, el escudo blanco está por encima de todos los millones del mundo. Ahora bien, más allá de la inversión, el mercado ha llegado a un punto en el que permite a estos clubes incluso falsear las cifras relativas al Fair Play Financiero.
Para aquel que desconozca el funcionamiento de este sistema, que fue creado precisamente para evitar las desigualdades provenientes de la entrada de estos fondos de inversión, básicamente este término engloba la normativa estipulada para todos los equipos sobre la diferencia permitida entre los gastos de un club y sus respectivos ingresos.
Dicho de otro modo, es la salvaguarda que evita que los gastos superen por mucho a los ingresos. De acuerdo con la normativa actual, este Fair Play Financiero actualmente termina que la diferencia entre gastos e ingresos se situó en un principio por encima de los 30 millones, pero su sistema de control se modificó en 2022. Y ahora entenderéis el por qué.
Sin ir más lejos, el Manchester City lleva más de dos años inmerso en juicios tras cometer 115 irregularidades respecto al Fair Play Financiero entre 2009 y 2023. A falta del veredicto final que determinará el castigo del conjunto citizen, en París hay otro antecedente que demuestra la falta de control en este sistema: en el ejercicio 2021/2022, el PSG acumuló un déficit de 300 millones de euros.
El resultado fue una simple sanción económica de 55 millones de euros, de los cual solo tuvieron que abonar 5 de manera inmediata. Es importante remarcar que esta sanción fue pactada previo acuerdo con la UEFA, organismo que, a simple vista, parecía el principal perjudicado de esta forma de actuar. Tal vez el papel de Nasser Al-Khelaïfi como Presidente de la ECA ayude a entender esta situación.
El nuevo modo de los clubes estado para falsear los datos del FPF
Ahora bien, ni siquiera todo esto parece un método lo suficientemente bueno para trampear con un Fair Play Financiero que manejan a su antojo. Y es que la venta de Tijjani Reijnders por parte del Manchester City ejemplifica el último capítulo de las malas artes de los clubes estado al operar en el mercado.
El centrocampista neerlandés llegó a Mánchester el año pasado a cambio de una cifra de 70 millones de euros. Un fichaje que no funcionó en lo absoluto, llegando a ser tildado como fiasco por parte de la prensa inglesa. Sin embargo, tras un año de fracaso, el City ha logrado encontrarle una salida por 60 millones de euros.
Una cifra prácticamente idéntica a la que se gastaron en su fichaje. ¿A dónde? Al Al-Qadsiah árabe. No hace falta ser economista para comprender que los fondos del Abu Dhabi United Group, grupo dueño del Manchester City, obtiene sus fondos del mismo lugar de donde los obtienen los clubes árabes.
¿Qué supone esto? Que, desde que la Liga Árabe entró en escena, entró en juego un flujo de dinero sin fin entre los equipos árabes y los clubes estado que se ha convertido en el mecanismo perfecto para que los PSG, Manchester City y demás clubes con inversiones árabes puedan eludir sin problemas el Fair Play Financiero.
Mientras tanto, los fichajes que no salen bien en clubes como el Real Madrid, no solo no encuentran una salida fácil, sino que suponen millones de pérdidas para el club, que tiene que paliarlas de cualquier otra forma. Un problema que nace de los clubes, pero del que es culpable aquel que permite que unos y otros jueguen con reglas distintas.