Mou afina a sus tres tenores

No había mejor noche para firmar una gran exhibición que la del regreso de José Mourinho al Santiago Bernabéu. El luso regresó a la que fue su casa acompañado de una atronadora ovación antes de comenzar el partido, que se complementó con un espectáculo futbolístico sobre el césped después.

El Real Madrid ganó, se gustó y convenció a una afición que terminó entregada a su equipo. Una goleada frente a una gran Real Sociedad que deja grandes noticias, como es la de un equipo que empieza a carburar de forma ilusionante. Pero yendo un poco más allá de lo colectivo, son tres los nombres que generan especial ilusón entre el madridismo.

La BMV ya muestra su mejor cara

Parece complicado que, en un partido en el que un jugador marca un hat-trick, haya más de un protagonista. Y no es por quitarle ni mucho menos los focos a un Kylian Mbappé que no solo marcó tres goles, sino que, más allá de eso, volvió a mostrar su mejor cara ante su afición.

El francés fue el jugador del Mundial, y corrió, presionó y acribilló a un rival que poco pudo hacer para detener su furia. Y todo lo ello lo hizo con movimientos de auténtico ‘9’, que parece ser el rol que Mou quiere que cumpla. Un rol para el que, tal y como demostró ayer el francés, está más que capacitado.

Su exhibición le hizo llevarse merecidamente todos los focos de una goleada de la que su innata pegada tuvo gran parte de la culpa. Pero sería injusto no reconocer a las otras dos puntas del tridente, Vini y Bellingham, la grandísima exhibición que también firmaron en los 90 minutos.

Una exhibición que comenzó por el inglés, que hizo gala de una omnipresencia poco habitual de contemplar sobre un terreno de juego. No para él, por supuesto, que a lo largo de estas temporadas se ha consolidado como uno de esos jugadores capaces de cubrir la totalidad del terreno de juego.

Porque si hay algo que no se le ha podido reprochar nunca al inglés es el esfuerzo. Cuando las cosas han salido y cuando no. Cuando lo hacen, Bellingham brilla como el que más, pero, cuando no lo hacen, el inglés es el futbolista que más kilómetros recorre. Y ayer, por suerte, el madridismo vivió el primer caso.

Vini y Bellingham celebran el tercer gol frente a la Real. Foto: @realmadrid.
Vini y Bellingham celebran el tercer gol frente a la Real.
Foto: @realmadrid.

Y es que el partidazo de Bellingham fue fruto de la perseverancia. No dejó de presionar ni un solo minuto del partido y, además, fue la pieza que hizo jugar al Real Madrid, especialmente en la segunda mitad. Y la asistencia a Vini tras una jugada espectacular fue solo la guinda sobre el pastel de un encuentro que demostró que Jude está de vuelta.

Vini, por su parte, volvió a firmar una de esas noches por las que el Santiago Bernabéu estuvo un día a sus pies. No solo por acabar el partido con un gol y una asistencia, sino porque volvió a demostrar ser bajo las órdenes de Mou ese futbolista desequilibrante capaz de romper un partido.

Más allá de su gol, y especialmente de una asistencia digna solo de futbolistas con una clase excepcional, Mou ha conseguido que Vini vuelva a ser ese extremo imparable al que no le importa intentarlo un millón de veces hasta conseguir romper el entramado defensivo del rival, ayer, concretamente, la zaga txuri-urdin.

Tres exhibiciones que, más allá del resultado y de lo colectivo, ilusionaron con crecer a un Santiago Bernabéu que es plenamente consciente de que, para ganar títulos, es imprescindible contar con la mejor versión de sus tres tenores. Y lo vivido anoche es muy cercano a esa versión perfecta.

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