El Real Madrid de Mou regala otra tarde de ensueño al Bernabéu (4-0)

Pocas formas mejores se antojaban en la capital de disfrutar el domingo que con una tarde del Real Madrid en el Bernabéu. Los 80.000 madridistas enfilaron Chamartín con la idea de ver a su equipo hacer buen fútbol. Y visto lo visto sobre el terreno de juego, no iban desencaminados.

Un día en el que José Mourinho, después de apostar por la misma alineación en las dos primeras jornadas, realizó algunos cambios en su esquema. Y entraron como titulares Rüdiger, Trent, Cucurella, Camavinga y Brahim, con el objetivo de concederle a su público el deseo de un buen partido.

45 minutos de ensueño con un pletórico Jude

Dicho y hecho: los jugadores del Real Madrid parecían dispuestos a regalar una auténtica exhibición, que empezó con un aviso de Trent en el primer minuto desde la frontal, que parecía augurar que el conjunto blanco estaba dispuesto a brindar un buen espectáculo.

Haciendo gala de la habitual presión alta que se ha convertido en el santo y seña del Real Madrid de Mou, el conjunto blanco se hizo con el dominio del esférico en los primeros compases de juego, y no lo perdería en ningún momento de la primera mitad, pudiendo así someter a un muy buen Málaga.

El conjunto andaluz intentaba salir con la pelota jugada, pero la realidad indicaba que el dominio asfixiante del Real Madrid parecía muy superior a la intención de los visitantes de hacer buen fútbol, especialmente de la mano de un Jude Bellingham que volvía a estar tocado por una varita.

Una inspiración que se hizo vigente en el Mundial, y se ha confirmado en este arranque de temporada. Y en una tarde de otra exhibición del inglés en el Bernabéu, todo parecía indicar que el partido se iba a jugar al ritmo que el impusiese. Y así fue.

Del mismo modo que hizo en el encuentro frente a la Real, recogió una pelota en la zona de tres cuartos, y puso la directa hacia el área dejando atrás camisetas negras. Dejó atrás al primero, al segundo y al tercero, hasta plantarse dentro del área, donde logró sacar un derechazo que abrió la lata en una espléndida jugada.

Una jugada en la que el inglés hizo gala de una combinación de clase y esfuerzo, y no paró hasta colarse dentro del área malaguista. Acción muy similar a la que terminó en el gol de Vini el pasado miércoles en el encuentro frente a la Real Sociedad. Pero todo no iba a terminar ahí.

El Real Madrid había desatado la caja de pandora con el gol del inglés, y ahora asediaba el área visitante. Y tras una jugada en la que un remate de Mbappé se topó con una gran intervención de Herrero, el rebote fue a parar directamente al inglés, que la colocó con la cabeza en el fondo de las mallas, con la ayuda de un rebote en el propio Herrero.

En apenas cinco minutos, el conjunto blanco había encaminado el encuentro a base de presión alta y una excelente circulación de balón. Pero no contentos con ello, los acólitos de Mou seguían asediando el área del  Málaga en busca de que el partido se marchase resuelto al descanso.

Así sería, pues recién cumplida la media hora de juego, una larga jugada acabó con un centro telemétrico de Trent al punto de penalti, haciendo gala del guante que tiene en su pie derecho, que encontró un excelente y dificilísimo remate de Mbappé de primeras, que sorprendió a un Herrero que no pudo hacer mucho.

El Real Madrid cumplió con su promesa en solo media hora: el Bernabéu volvía a disfrutar del mejor fútbol en años. Pero con el partido ya resuelto en apenas media hora, ninguno de los diez jugadores de campo blancos bajó el pistón, y mantuvieron el ritmo impuesto en la primera mitad.

Un trabajo completísimo a nivel defensivo y ofensivo, a título colectivo e individual. El Bernabéu le hacía saber a los suyos su disfrute, y Mou agradecía los gestos a su afición.

Al borde del descanso, el Málaga, que no se rendía, lo intentaba al contragolpe, ahora de la mano de un golpeo al poste de Rafa Rodríguez, con el que los visitantes estuvieron a punto de recortar distancias. No fue así, y con poco más por delante, el encuentro se marchó al descanso ya resuelto.

Una segunda mitad calmada para redondear la tarde

Ya con el partido resuelto, la segunda parte comenzó con otro aroma. El Real Madrid no dejó de trabajar del mismo modo en el que lo hizo en la primera mitad, pero sí levanto el pie del acelerador a sabiendas de que el trabajo importante había quedado hecho en los primeros 45 minutos.

El que no parecía entender de resultados era Bellingham, que seguía haciendo gala de un estado de forma pletórico. No habían pasado ni diez minutos de la segunda mitad cuando el inglés estrelló un zurdazo durísimo en la cruceta de la portería visitante, en el que habría sido uno de los goles de la temporada.

Por su parte, el Málaga trataba de volver a entrar en el encuentro, pero el dominio blanco seguía siendo aplastante, y las oportunidades de sorprender a los de Mou, excelentemente bien plantados en el campo, parecían cada vez menos probables.

Pasaron los minutos y, si bien las ocasiones no terminaban de ser tan claras como en la primera mitad, los jugadores blancos seguían haciendo gala de un estado de forma espectacular. Y el ejemplo fue una acción individual de Mbappé que combinó control, giro y zancada que hizo a los aficionados blancos levantarse de su asiento.

Sabedor de que el encuentro ya estaba resuelto, Mou comenzó a mover el banquillo, y dio entrada a un Diomande que recibió una ovación que deja entrever las ganas que tiene el Bernabéu de ver minutos de calidad del que ha sido el fichaje estrella de este mercado de fichajes.

Ya alcanzada la recta final del encuentro, ahora sí, el Málaga parecía ondear la bandera blanca en señal de rendición, mientras que el conjunto blanco parecía dar por bueno un partido en el que más allá del resultado, el conjunto blanco mostró una exhibición excelente.

Faltaba, eso sí, la dosis de polémica. Y con el partido casi terminado, el colegiado señaló penalti por un rechace sobre Diomande con la mano pegada al cuerpo. El Bernabéu no se lo podía creer, y tampoco el VAR, que llamó a filas a Martínez Munuera, y no tuvo más remedio que anular la pena máxima.

Pero el Real Madrid no había dicho aún sus últimas palabras. Y ya en el descuento, un muy buen robo de Huijsen hizo sonar las cornetas del contragolpe. Un contraataque comandado por un Arda Güler que acababa de entrar al campo, esperó hasta encontrar opciones, y habilitó en carrera a un Vinicius que firmó un espectacular movimiento para quedarse solo en el área, donde volvió a buscar al turco, que solo tuvo que empujarla a puerta vacía para terminar de redondear una tarde perfecta.

Poco más quedó por ver en La Casa Blanca, en un partido en el que el Real Madrid jugó, ganó, se lució e hizo disfrutar al Bernabéu de una forma en la que hacía mucho que no disfrutaba. Este es el Real Madrid de Mourinho, y los brotes verdes se han convertido en motivos más que de sobra para creer esta temporada.

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