
La justicia en Inglaterra funciona despacio, pero al menos funciona. Así lo demuestra la reciente decisión tomada por la Comisión Independiente de Investigación que lleva más de tres años estudiando las 115 infracciones de Fair Play Financiero cometidas por el Manchester City. Delito del que se ha encontrado culpable al club.
En concreto, el conjunto citizen, que ha ganado un total de 1 Champions League y 6 Premier League entre los periodos en los que se le acusa de cometer dichas ilegalidades, ha sido declarado culpable de 114 de esas 115 infracciones. Y como estamos hablando de un país serio, una mitad de Mánchester ya tiembla ante las posibles consecuencias de esto.
El fútbol europeo vuelve a dejar en evidencia al fútbol español
Las consecuencias aún son una incógnita, pero el paso más importante ya está dado: el Manchester City es culpable y será castigado. Se desconoce por el momento si se hará con una deducción de puntos y el consecuente descenso administrativo, o simplemente se le castigará sin poder fichar durante varias ventanas, lo cual sería a todas luces injusto.
Injusto especialmente para los rivales que han competido en desigualdad de condiciones contra el City. Desde todos los equipos ingleses que se han vito subyugados en la Premier League, hasta los clubes europeos que también han jugado contra un club que compite con otras reglas, entre ellos, el Real Madrid.
Más allá de eso, las reacciones no se han hecho esperar en el fútbol inglés. Ni en la competición ni en los medios. Sin ir más lejos, uno de los medios ingleses más importantes, el Daily Mail, ha sido tajante: “Olvidad los recursos. El barro quedará vinculado para siempre. Para el resto del fútbol, sois culpables”.
Una tendencia que han seguido los clubes de la Premier League, que ya han anunciado la decisión de unirse para exigir a la F.A. el descenso administrativo del City. De hecho, algunos medios han asegurado que los clubes podrían convocar una huelga si con se firma esta sentencia contra el conjunto de Mánchester.
Con todo ello, son muchos los motivos que tienen en el Etihad para tener miedo a las consecuencias. Porque todo parece indicar que la justicia inglesa si actuará en consecuencia a la gravedad de los actos. Algo que, por desgracia, no se puede decir en todos los países.
Y es que justamente incluso en fechas, el inicio del ‘Caso Negreira’ coincidió con el de las irregularidades del City. Marzo de 2023 en el caso del conjunto catalán, y febrero de 2023 en el caso del inglés. ¿La gran diferencia? Que mientras que en Inglaterra se han buscado soluciones, en España se han buscado excusas.
No importa que lo que se haya demostrado en el caso de corrupción más grande de la historia del fútbol español haya sido incluso de mucha más gravedad que los del City. La fiscalía concluyó que el Barça pagó 7,3 millones de euros a Negreira para favorecer al club en las decisiones arbitrales.
Con ello debería ser más que suficiente. Pero en España, no lo es. Porque desde que el caso salió a la luz, los grandes estamentos deportivos y judiciales no han hecho más que buscar excusas: que el delito ha prescrito, que Negreira no estaba capacitado para declarar, que no hay pruebas suficientes para demostrar que esos pagos sirvieran para que el Barça fuera favorecido sobre el césped…
La conclusión con todo ello, es clara: el Barça paga al vicepresidente del CTA durante 18 años, y en lugar de buscar castigos, los estamentos pertinentes buscan vacíos legales para que el club azulgrana no salga castigado. Y por el camino, el CSD le otorga medidas cautelarísimas para saltarse los límites del FPF. Beneficio que ningún otro club español ha tenido.
Existe una diferencia aún más sangrante entre los casos del City y el Barça. El City ha incurrido en delitos deportivos, no administrativos, y tendrá, con casi toda seguridad, un castigo administrativo. El Barça sí cometió un delito administrativo –la ley deja claro que no se puede pagar a un alto cargo arbitral- y aquí primero paz y después gloria.
Un buen ejemplo de por qué el fútbol español se ha convertido en lo que se ha convertido. En Inglaterra, las acciones tienen consecuencias. En Italia, con el famoso Calciopoli, el caso terminó con la Juve descendiendo a la Serie B y perdiendo todos los títulos ganados durante esa época.
En España, no solo no hay consecuencias para el Barça, sino que, cuando el Real Madrid denuncia estos hechos probados ante la justicia, los demás clubes guardan silencio, el presidente de LaLiga mueve el foco del delito del Barça a las críticas del Real Madrid, y los medios fustigan las protestas del club blanco. Y así le luce el pelo al fútbol español.