
Era solo cuestión de tiempo, y finalmente el Real Madrid ha dado el paso definitivo en el ‘Caso Negreira’. Una decisión meditada y planificada, que no ha encontrado un mejor momento para salir a la luz que en una semana en la que el mundo del fútbol se ha volcado contra las irregularidades contra el Manchester City.
Una actitud que se ha aplaudido en todos los rincones del panorama futbolístico y que, ahora, el Real Madrid, quiere que también se aplique en España. Así lo recalcó el conjunto blanco en su comunicado oficial, en el que hablaban de hechos de “extraordinaria gravedad”, y reclamaban “máxima celeridad” en la conclusión de la investigación.
El escándalo de Negreira entra en su fase final
Han sido muchos, prácticamente incontables, los recursos que el Barça ha puesto en marcha a lo largo de estos tres años, con la ayuda de diversos estamentos deportivos, periodísticos y judiciales, para que el escándalo de Negreira se saldase sin consecuencias. Una atrocidad que el Real Madrid no está dispuesto a aceptar.
Por ello, tal y como aseguró Florentino Pérez en una rueda de prensa hace algunos meses, el conjunto blanco mandó, en calidad de testigo, un amplísimo dossier a la UEFA explicando todos y cada uno de los atropellos cometidos por el Bbarça entre 2001 y 2018, más allá del cohecho y del fraude deportivo.
Y aunque en España la protección al Barça ha sido absoluta, buscándose todo tipo de maniobras, desde la no testificación del propio Negreira en los juicios, hasta la búsqueda de mecanismos como la prescripción de los hechos para que el asunto no pudiera ser investigado con transparencia, en Europa no apunta a ocurrir lo mismo.
En Europa, donde el fraude deportivo se toma mucho más en serio que en España, ahora está empezando a hablarse de un caso al que, por algún incomprensible motivo, no se le ha dado el suficiente bombo en España. Un hecho que tiene que ver, evidentemente, con motivos extradeportivos.
Aún con todo, son muchos los que siguen defendiendo la inocencia del Barça, argumentando de manera global que ‘no se ha demostrado que el Barça haya comprado árbitros’. Sin embargo, el conjunto azulgrana ya ha reconocido ejercer pagos hacia Enríquez Negreira entre 2001 y 2018.
Unos pagos que el presidente, Joan Laporta, argumenta que se hicieron con el fin de recibir informes arbitrales. Aunque recientemente haya cambiado su teoría y reconociera en un conocidísimo programa deportivo radiofónico que “pagaban para tener lo que otros tenían gratis” entre risas junto al presentador.
Lo que en Barcelona no llegan a comprender es que, simplemente con el hecho de haber reconocido los pagos, el club ya ha roto el código ético de la UEFA, brindando a la entidad motivos más que suficientes para sancionarles. Ahora, la investigación sigue en curso.
Y es que en el terreno europeo, el conjunto azulgrana no tiene la protección que tiene en España. Entre otras cosas, porque ha perdido su principal escudo: en la UEFA no prescriben los delitos graves, por lo que el estamento tiene una libertad total para investigar todos y cada uno de los hechos que considere punibles.
Y es que poco a poco, las mentiras del Barça se han ido desmontando, desde los que aseguraban que las facturas eran por Aloe Vera, hasta los que aseguraban que Negreira no pintaba nada en el CTA. Tal y como han demostrado muchos árbitros de aquella época, Negreira tenía el poder suficiente para poner y quitar a dedo a quien quisiese.
Ahora, de la mano de una denuncia y un dossier de más de 50.000 páginas, el Real Madrid ha dado el paso definitivo contra el ‘Caso Negreira’. Un caso que ahora ha llegado al terreno europeo, en el que sí se juzgará con una imparcialidad total todas y cada una de las ilegalidades cometidas por el Barça.
Por suerte para el fútbol español, en Europa la justicia no funciona como en España. Mientras que aquí no solo se encubren los delitos del Barça, sino que se aceptan palancas ficticias y el CSD concede medidas cautelarísimas para inscribir jugadores, en Europa se juzgará al conjunto azulgrana según la gravedad de sus actos.
Solo ellos sabrán, según la tranquilidad de su conciencia, si esto es una buena o una mala noticia.