
En plena vorágine de acontecimientos después de que la UEFA haya tomado cartas en el asunto en el ‘Caso Negreira’, el Real Madrid sigue sintiendo que, al menos en España, las cosas no han cambiado. Y los arbitrajes más recientes demuestran que, por mucho que pase el tiempo, siguen pasando cosas extrañas.
El último encuentro frente al Villarreal fue solo el último capítulo de algo que viene pasando a lo largo de toda la temporada. Una temporada en la que el primer acto fue una patada sin balón a Vinicius, y el último fue la expulsión de Vinicius en un nuevo arbitraje cuanto menos curioso contra el conjunto blanco.
La estadística que refleja la desigualdad de condiciones para el Real Madrid
Muchos entienden que, al hablar de desigualdad arbitral, solo cuentan aquellos casos tan evidentes que no se pueden ignorar: goles anulados, penaltis no señalados en contra y señalados a favor, rojas perdonadas al rival y mostradas a la mínima… Pero lo cierto es que las desigualdades arbitrales también pueden aparecer en criterios aparentemente insignificantes.
El Real Madrid, sin embargo, sufre de ambas cuestiones. Y el ejemplo se encuentra precisamente en la situación de Vinicius. Un tirón de pelo que no ha sido roja nunca en la historia de LaLiga, lo es cuando lo protagoniza el brasileño. Cuando fue Neyou, jugador del Rayo, o cuando lo fue el propio Marcelo, no se consideró tal castigo.
Ahora bien, fuera de estos aspectos, que engloban las desigualdades evidentes, existen otros aspectos que tienen mucho que ver con esas pequeñas acciones que, en un primer momento pueden pasar desapercibidas y se dan en un contexto subrepticio, pero que, analizadas desde un solo prisma, pasan a ser igual de graves.
Un ejemplo que se localiza, sin ir más lejos, en los tres últimos partidos. En estos tres envites, frente a Elche, Atleti y Villarreal, el Real Madrid ha sido víctima de decisiones que le han perjudicado de forma flagrante, como lo fue la expulsión de Vini el sábado, o la no expulsión del Cuti Romero ni Kang In Lee en el Metropolitano.
No obstante, hay un dato que, sin ser tan evidente ni flagrante, ejemplifica a la perfección el peso de esa desigualdad arbitral, y tiene que ver con el reparto entre faltas y tarjetas respecto al Real Madrid y sus rivales en estos tres últimos encuentros de La Liga.
Tres partidos en los que el Real Madrid ha cometido un total de 22 faltas. 22 infracciones que se han saldado con un total de 9 amarillas y 2 rojas, lo que equivale a una roja cada 11 faltas, y prácticamente una amarilla cada dos faltas. Un criterio ya de por sí bastante severo con los blancos.
Ahora bien, la gran diferencia llega al analizar las infracciones rivales. Los rivales, que han cometido 53 faltas en estos tres encuentros, han visto 8 amarillas y ninguna roja. 30 faltas más, una amarilla menos, y ninguna roja. Y aún así, algunos se empeñan en señalar al club y a Mourinho por denunciar este trato.
El siempre imparcial Manu Carreño aseguró que “este es el modus operandi de Mourinho”, apuntando que lo ha hecho en otros países a los que ha entrenado. La clásica táctica de culpar a la víctima por denunciar el abuso, que nos sorprende en otros ámbitos de la sociedad pero normalizamos en el fútbol.
Se le olvida a Manu, eso sí, recordar que Mourinho ha sufrido tres de los casos de corrupción deportiva más importantes del siglo: el del Barça con Negreira, el del City y sus 115 cargos, y el escándalo con las apuestas en el fútbol turco. Ahora bien, que no se atreva a denunciarlo, que, al menos en España, saldrán los de siempre a negarle su derecho a hacerlo.