
Es muy difícil pensar en un mejor lugar para comenzar a crear un imperio que Roma. La tierra en la que nació uno de los imperios más grandes de la humanidad, que dominó con puño de hierro durante más de cinco siglos, y en la que también nació el legado del club que dominaría Europa con puño de hierro durante la ultima década: el Real Madrid.
Y es que puede ser que muchos no lo recuerden, pero uno de los puntos de inflexión del conjunto blanco en los primeros momentos hacia uno de los momentos más gloriosos de la historia del club, y más brillantes de la historia del deporte, tuvo su nacimiento en el Olímpico de Roma.
El Real Madrid vuelve al sitio donde empezó a forjarse la leyenda 10 años después
Corría un 17 de febrero de 2016, y un Real Madrid rodeado por las dudas y las criticas, al igual que el actual, viajaba hasta la capital italiana con ganas de demostrar hasta dónde podía llegar. Y lo hacía en un momento en el que Zinedine Zidane apenas llevaba un mes al frente del conjunto blanco, ante las voces de muchos que aseguraban que el técnico francés no estaba a la altura del reto que tenía ante sí.
Precisamente en esa fecha, Zizou afrontaba su primer gran reto en Roma. Primer gran reto porque no solo era el primer partido de Champions League que dirigía el técnico francés, sino que era un partido de eliminatoria, concretamente, la ida de los octavos de final de la Champions de aquella edición. Y no eran pocos los que se frotaban las manos pensando en una hipotética eliminación de los blancos.
Sin embargo, al sonar el pitido inicial, todas las dudas se disiparon, y todos aquellos de quienes se dudaba, empezaron a acallar críticas, desde Zidane hasta Cristiano Ronaldo. Precisamente francés y luso fueron dos de los principales artífices de aquella victoria. Zidane por la exhibición técnica que mostró, y Cristiano por anotar un golazo con el que dejó claro que su nivel estaba muy por encima de los que le tildaban de acabado,
Aquel partido acabó con un 0-2 a favor del conjunto blanco, en la que sería a la postre la primera piedra europea sobre la que Zidane edificaría el Real Madrid de las tres Champions League consecutivas. Porque si por algo se caracterizó aquella primera etapa de Zizou al frente del banquillo blanco, fue precisamente por no cejar en su empeño de cumplir lo que sus detractores tildaban de imposible.
El conjunto blanco volvió a visitar el feudo romano dos temporadas después, ahora en la fase de grupos de la máxima competición de clubes, pero ahora sin Zidane en el banquillo. Sin embargo, a pesar de los múltiples cambios, el resultado fue el mismo: un importante 0-2 para el conjunto blanco. Resultado que esperan volver a conseguir hoy.
Y es que el encuentro de hoy es importante, pero no solo por lo que supondría una victoria en la clasificación para el Real Madrid. Lograr los tres puntos es vital para que el conjunto hoy entrenado por Mourinho se mantenga entre los ocho primeros clasificados de la Champions League, pero también lo es para dar un golpe encima de la mesa y demostrar que este equipo está preparado para grandes cosas.
En la práctica, el conjunto blanco parte de un punto similar al de aquella temporada: un Real Madrid en plena ola de críticas, con ganas de demostrar al panorama futbolístico que es un club a la altura de lo que sus aficionados quieren de él. Y es poético que ese punto de inflexión se pueda dar exactamente en el mismo lugar que vio nacer al equipo más exitoso de la historia de la Champions League.