
A lo largo de la historia, han sido muchos los jugadores que han triunfado con la camiseta del Real Madrid. Desde algunas de las grandes estrellas de la historia del club, que han aprendido la historia de este escudo al llegar, hasta otros que han conocido desde niños la importancia del peso del mismo escudo.
Dentro de la primera lista, hay jugadores como Cristiano, Zidane o Di Stéfano, extranjeros que respetaron el escudo como pocos. Y dentro de la segunda, hay otros como Carvajal, Nacho o Raúl, a los que se ha inculcado la importancia del Real Madrid desde muy niños. Y dentro de esta lista, Gonzalo García cumple todos los requisitos.
El adiós de un hombre de la casa… que volverá tarde o temprano
No han sido muchos los que han tenido la suerte de llegar de abajo y besar el santo. Y más complicado aún es en una época como la actual, marcada por un Real Madrid plagado de estrella. Una nómina de Galácticos que han obligado a Gonzalo a tomar la decisión de buscar que su carrera progrese lejos de casa.
Esto no es una metáfora, hablamos de un hogar literal, ya que Gonzalo es el canterano por excelencia: madrileño, llegó al Real Madrid a los 10 años, y desde entonces ha pasado por todas las categorías inferiores. Teniendo esto en cuenta, resulta incluso poético que ponga rumbo a Londres de la mano no solo de otro canterano, sino de un Álvaro Arbeloa que lo formó en la cantera y lo tuvo a sus órdenes en el primer equipo.
Porque del mismo modo que le ocurre a Gonzalo, Arbeloa conoce a la perfección la exigencia de ese escudo. Y lo sabe precisamente él, que es un canterano que también llegó a un Real Madrid plagado de Galácticos y, para más inri, también tuvo que buscar suerte en Inglaterra. Aunque lo hizo en Liverpool en lugar de Londres.
Todos estos condicionantes han hecho de la oferta del Fulham una imposible de rechazar para Gonzalo. No solo va a un equipo en el que sabe que será la gran estrella, sino que su marcha a otra liga irá de la mano de un entrenador que conoce a la perfección tanto al propio Gonzalo como al fútbol inglés, y que sabrá qué necesita el jugador en cada momento.
No hay mejor forma de continuar el crecimiento de un futbolista de tan solo 21 años, que lo último que debía hacer era quedarse en el banquillo a la espera de su oportunidad. Para Gonzalo, ahora es momento de hacerse un hombre en otro fútbol y, si algún día tiene que volver a La Casa Blanca, hacerlo como un hombre hecho y derecho.
Eso no quita, por supuesto, que sea triste decir adiós a uno de los nuestros. Hay un motivo por el que Gonzalo siempre ha conectado tanto con la afición, y es porque, al igual que la gran mayoría de los aficionados, y a diferencia de muchos futbolistas, ha entendido el madridismo desde pequeño.
Ambas partes entienden que es lo mejor. Que Gonzalo necesita crecer, y que lo último que merece es quedar relegado a un segundo plano. Y por ello, la esperanza de verlo algún día triunfar con el ‘9’ del Real Madrid en la espalda sigue siendo un sueño para él y para la afición… que tendrá que ser aplazado.
Pero esto no implica que no pueda darse algún día. Y el ejemplo perfecto lo encuentra en Joselu. Un canterano que sintió al Real Madrid como pocos, y que no tuvo su oportunidad de blanco hasta los 34 años.
Pero qué oportunidad: en solo un año, se convirtió en uno de los más queridos por la afición. Paciencia, Gonzalo, tarde o temprano, tu oportunidad también acabará llamando a la puerta.