Brahim regala a Mou el primer título de su segunda etapa (0-1)

El Real Madrid viajaba a Riazor para disputar trece años después uno de los torneos más longevos del fútbol español. El conjunto blanco, a las órdenes de José Mourinho, buscaba brindar al portugués su primer título en esta segunda etapa al frente del conjunto blanco.

Para ello, el técnico portugués, que esta misma mañana cerraba con la llegada de Jude Bellingham la presencia de toda la plantilla a su disposición, viajó a A Coruña con la clara intención de volver a tocar metal con el escudo del Real Madrid en el pecho.

Un gol de Brahim salvó una primera parte con dominio, pero plana

Los primeros compases del encuentro tuvieron muchas similitudes con los dos anteriores: a pesar del ritmo lento, el conjunto blanco apostaba por la presión alta y las transiciones rápidas como los dos conceptos principales en los que se basa el juego del técnico portugués.

El conjunto blanco dominó el esférico desde el primer momento, y del mismo modo que sucedió en los últimos partidos, Endrick fue el encargado de llevar a cabo el primer acercamiento del partido, tras una jugada individual que la zaga deportivista logró repeler a córner.

Sin embargo, durante los primeros minutos, los de Mou no encontraron la forma idónea de romper el entramado defensivo del Dépor. Lo intentaba por las bandas, pero no conseguía deshacer la telaraña defensiva del conjunto local.

Por ello, alcanzado el ecuador de la primera mitad, Camavinga firmó desde la frontal el primer disparo a puerta del conjunto blanco, que, sin embargo, atrapó de forma acertada Leo Román.

Pasaban los minutos y el peligro sobre el área del meta local no terminaba de llegar, y eso que el conjunto blanco lo intentaba por distintas vías: Dumfries fue el siguiente en probar suerte tras una incursión, pero su golpeo fue repelido por Angeliño.

Poco después, Endrick estuvo a punto de convertir un gol un centró magnífico de Güler, pero en esta ocasión, Leo Román tuvo que emplearse mucho más para firmar una excelsa intervención que evitó el primero de los blancos.

Tras esta ocasión, los blancos se animaron y se mostraron decididos a romper las tablas. Y lo hizo en una jugada con la que Lunin inició un contragolpe con su propia mano, poniendo en carrera desde su propia área a un Brahim que cogió el cuero en el centro del campo y al que nadie pudo detener, y al plantarse en el área, superó con la pierna derecha a Leo Román.

El Real Madrid aseguró el partido en la segunda mitad

Tras la reanudación, Mou movió el banquillo en busca de cerrar el partido, dando entrada a varios jugadores de refresco. Una lista en la que estaba incluido un Carlos Espí que volvió a mandar para dentro uno de los primeros balones que tocó, al igual que contra el Ferencváros. Sin embargo, el gol fue anulado porque estaba ligeramente adelantado.

El ex del Levante se convirtió en el ancla en ataque del Real Madrid, que buscaba constantemente balones largos para que el ‘9’ jugara de espaldas. Sin embargo, poco a poco, el conjunto local fue tomando protagonismo en el partido, poniendo en aprietos a los de Mourinho.

De hecho, Lunin tuvo que salvar el empate recién superada la hora de juego después de una gran acción defensiva de Luismi Cruz, que lo hizo todo bien y cruzó el balón de maravilla, pero se encontró con una gran intervención del ucraniano.

El Real Madrid, claro, seguía amenazando a pesar del creciente dominio del Dépor, y Espí estuvo a punto de sentenciar con un feroz cabezazo tras un centro medido de Trent, pero el esférico se marchó ligeramente desviado por encima del larguero de la meta de Leo Román.

Cerca del final, los blancos ya trataban de dejar correr el tiempo con el partido bajo control, pero los deportivistas no bajaron los brazos. Y en una segunda jugada tras una falta lateral, el Dépor la tuvo para empatar sobre la bocina, pero Lunin volvió a firmar otra gran parada para dar el título al Real Madrid.

Esa fue la última de un partido en el que el Real Madrid siguió buscando sensaciones sobre el césped, y, más allá de eso, vivió una escena que muchos anhelaban: Mourinho volvió a levantar un título de blanco. Una imagen que la afición madridista espera ver repetida muchas veces.

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