
Hoy, 12 de agosto de 2026, se cumplen 12 años de un día clave para la historia reciente del Real Madrid. Tal día como hoy, el conjunto blanco volvía a disputar una Supercopa de Europa, después de una ausencia de 12 años en los que el club no se presentó al no poder levantar la Champions League.
Un retorno triunfal en el que el Real Madrid volvió a coronarse como supercampeón de Europa frente a un Sevilla al que se impuso por dos goles a cero. Sin embargo, aquella noche tuvo un efecto más importante a largo plazo que el propio título en sí: aquella noche, Toni Kroos debutó con la camiseta del Real Madrid.
El Real Madrid volvía a reinar en Europa… y Kroos escribía su primera página en la historia blanca
A día de hoy, la consecución del título es prácticamente anecdótica en comparación con lo que supondría a la postre la figura de Toni Kroos en el Real Madrid. Pero lo cierto es que esta victoria supuso, después de la importantísima coronación con La Décima, uno de los puntos de partida de un dominio blanco con mano de hierro en Europa.
Un dominio que se ejemplificó en aquella noche veraniega en el Cardiff City Stadium. El Real Madrid venía de ganar la Champions League contra el Atleti, y tras un verano en el que el conjunto blanco protagonizó fichajes como los del mencionado Kroos o James Rodríguez, no dio ni una oportunidad al Sevilla.
Como era habitual en aquella época, Cristiano Ronaldo era el verdugo de todo aquel que se cruzase con su camino en Europa. Un doblete del luso sirvió al conjunto blanco para coronarse como supercampeones de Europa, en el inicio de un camino en el que aún nadie sabía todo lo que ese equipo estaba por conseguir: 4 Champions League en 5 años.
Sin embargo, es de justicia reconocer que, más allá de la influencia de todas las estrellas que conformaron aquella plantilla, el éxito de ese Real Madrid no se entiende sin Kroos. El alemán aterrizó en Madrid haciendo poco ruido, a cambio de tan solo 25 millones de euros, y llegando como un mediapunta contrastado.
Poco o nada quedaba del Kroos que llegó cuando colgó las botas en 2024. Ese joven y reservado alemán que era centrocampista ofensivo con una indudable calidad, dejó atrás todo lo que había aprendido del mundo del fútbol para consolidarse como uno de los mejores centrocampistas de la historia.
Un camino que duró exactamente una década, a lo largo de la cual Toni Kroos firmó un camino de leyenda con la camiseta blanca y el ‘8’ a la espalda. Y es que el alemán conformó, junto a Casemiro y Luka Modric, uno de los mejores centros del campo de la historia del fútbol.
Sin embargo, pasaron los años, y Casemiro puso rumbo a la Premier y Luka Modric fue perdiendo algo de fuelle. Y de esas tres figuras que dominaron con mano de hierro en Europa entre 2014 y 2018, Toni Kroos fue capaz de reinventarse y seguir siendo el ancla del Real Madrid.
Tal fue así que el alemán también fue clave en las consecuciones de La Decimocuarta, en la que es de justicia reconocer que Luka Modric también fue una de las piedras angulares, pero también en La Decimoquinta, en la que el alemán ya no estaba rodeado por Modric y Casemiro, sino por Valverde y Camavinga.
Y aquel 12 de agosto de 2014 pasará a los anales de la historia como el primer paso de blanco de un joven, rubio y muy alemán, que llegó a Madrid siendo Toni de Greifswald y se marchó siendo Antonio de Chamartín justo una década después. ´
Una de las carreras más románticas de la historia del conjunto blanco, en la que más allá de los muchísimos títulos que ha ganado con el escudo del Real Madrid en el pecho –no por nada es uno de los cinco jugadores con más Champions de la historia-, la gente recordará el madridismo salvaje de alguien que entendió la magnitud del escudo desde el primer día.