
De la carrera de José Mourinho se pueden enumerar todo tipo de opiniones. Opiniones que, con casi toda seguridad, actúen en función del bando en el que hayas vivido su historia. Porque el portugués es el ejemplo perfecto de aquello de ‘lo amas o lo odias’. Lo odias si lo tienes enfrente… pero lo amas si está contigo.
Un hecho que se ha repetido a lo largo de su carrera, y que no ha venido, ni muchísimo menos, regalado por nadie. No es casualidad que casi todas las plantillas a las que ha entrenado hayan estado dispuestas a morir por su idea. Como aseguró Frank Lampard en el reciente documental estrenado sobre el portugués, personas que estarían dispuestas a “ir a la guerra por él”.
Mourinho regresa al madridismo de las trincheras
Tal vez no sea casualidad que los momentos idóneos para un perfil como el de Mou sean los peores momentos a nivel deportivo. Así aterrizó en La Casa Blanca allá por 2010, y cogió un equipo con más dudas que certezas, y dejó una de las plantillas más ganadoras del siglo.
La entrevista publicada ayer en ‘El Chiringuito de Jugones’ dio varias pruebas por las que sucede esto con todos los equipos a los que entrena Mourinho. Y lo cierto es que no hay ningún secreto tras esta mentalidad, sino que todo es más sencillo: los jugadores están dispuestos a morir por él porque él está dispuesto a morir por ellos.
Un hecho que se ha repetido a lo largo de su carrera en diversas ocasiones. De hecho, en su primera etapa al frente del Real Madrid, Mou actuó como escudo sobre sus jugadores, recibiendo él todas las críticas de la prensa, de los rivales, y de un panorama en el que trataron de pintarle como el mayor villano jamás habido y por haber.
Mou no solo murió por su idea, sino por todos los que la defendían. Y esta simbiosis hizo que ese equipo dubitativo y con un gran complejo frente al Barça de Guardiola diera un paso adelante, se plantase como un árbol, y fuera capaz de ganar en su propio terreno al Barça de Guardiola.
Por eso Mou fue tratado como fue tratado en su primera etapa. Porque dio la cara ante las injusticias sistemáticas. Porque jamás tuvo un pelo en la lengua a la hora de denunciar lo que él consideraba tratos injustos a su equipo o, en otros casos, favorecedores para el Barça. Y como si de un profeta se tratase, el tiempo le acabó dando la razón.
Porque al fin y al cabo, esa es la mayor virtud de Mou: la valentía de decir siempre lo que piensa. Y ese es precisamente el motivo por el que muchos no le odian a él, sino que odian lo que representa, en un síntoma de inferioridad de todos aquellos a quienes les gustaría ser igual de libres que él.
Es por eso que Mou dignifica a la perfección el respeto que merece este escudo. Frente a las injusticias ajenas, y frente a los que no lo respetan con la misma devoción que hace él. Ya sea con los que en teoría están en su barco, como ocurrió en su primera etapa, o con aquellos que no lo han respetado desde fuera, como ha sido el caso de Rodri.
En la entrevista, Mou habló de Rodri, aunque muchos otros habrían preferido callar. Y fue claro, conciso y al grano al desvelar el porqué de su fichaje por el Barça: “Las dudas de Rodri me generaron dudas a mí”. Porque a su modo de entender el fútbol y al Real Madrid, solo pueden defender el escudo aquellos dispuestos a morir por él.
Algo que resumió muy bien con su conclusión para cerrar el asunto de Rodri: “Cuando el Real Madrid llama, la respuesta debería ser ‘¿Cuándo debo ir?’. Todo lo que no sea ese respeto hacia el club más grande de la historia, no es suficiente. Y mientras haya gente que comprenda la dimensión del Real Madrid como lo hace Mou… el club estará en buenas manos.