El legado de una leyenda fugaz

Existen muchas formas de pasar a la historia en un club del calibre del Real Madrid. Algunos como Di Stéfano, lo hicieron por empezar a marcar la senda victoriosa del club. Otros como Cristiano Ronaldo, lo han hecho por marcar más goles de los que parecían posibles. Otros, como Nacho, lo han hecho por entender mejor que nadie el peso de este escudo y defenderlo durante toda una vida.

Hay otros, sin embargo, que no reúnen todas estas características. O al menos no lo hacen de la misma forma en la que lo hacen los tres ejemplos mencionados. Sin embargo, tienen algo gracias a lo que se han convertido en auténticas leyendas del Real Madrid. Y uno de los casos más bonitos es, con toda seguridad, el de Joselu.

La leyenda que ascendió al Olimpo madridista en solo un año

Durante su etapa formativa, Joselu era uno de esos niños de La Fábrica que soñaba con triunfar de blanco. Y pudo cumplir alguno de esos sueños, como lo fue por ejemplo debutar con la camiseta del Real Madrid, precisamente a las órdenes de José Mourinho. Sin embargo, su camino parecía ir por otros derroteros.

Celta, Newcastle, Alavés, Dépor o Espanyol son solo algunos de los muchos destinos en los que Joselu ha demostrado su fútbol. Han sido muchos los escudos que ha defendido, pero solo por uno de ellos ha sentido amor verdadero. El escudo que le vio crecer, y respecto al que el destino tenía preparado un capítulo digno de la mejor historia de amor jamás contada.

Se deben contar con los dedos de una mano los casos de los deportistas que han encontrado la oportunidad de su vida al borde de la retirada. Pero eso fue lo que le ocurrió a un Joselu que, a sus 34 años, se encontró con una llamada del Real Madrid en su teléfono. La respuesta, por supuesto, fue un sí inmediato.

Su desempeño sobre el verde, como todos recordamos, fue magnífico, incluyendo aquel doblete al Bayern de Múnich que escribió una de las páginas más bonitas de la historia reciente del conjunto blanco. Sin embargo, su impacto en el Real Madrid durante aquella mágica temporada va mucho más allá de los goles.

Más allá de su papel como delantero, de los goles marcados, o de sus aportaciones al equipo, existe un hecho que unió a Joselu con la afición desde el primer minuto: al igual que todos los que vibraron con sus goles, el principal punto de unión de Joselu con la afición blanca es que es madridista desde que lo parió su madre.

Y la diosa fortuna le tenía preparado el mejor broche final para su carrera. Por ello, la final de París de 2022 la vivió rodeado de los aficionados madridistas enfundado con su camiseta de Carvajal, y en la final de Londres de 2024, pudo disputar algunos minutos entrando en el lugar de Bellingham.

Todo ello resume la corta pero intensísima carrera de Joselu en el Real Madrid. Y volviendo al principio de este texto, mientras que el legado de algunos se base en goles o partidos, el legado de Joselu se basa en que ayer marcase Espí el gol de la victoria, y todo el mundo se acordase de él. Sin hacer nada. Ese es el mayor regalo que el fútbol pudo hacerle a un madridista de pura raza.

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