
En el debut liguero, Vini volvió a vivir la historia de siempre en LaLiga. Patadas a destiempo sin el balón en juego en apenas un minuto de partido, víctima de todo tipo de patadas y empujones, objeto de 8 faltas, más que ningún otro jugador sobre el verde y, por encima de todo, terminó al partido con una amarilla.
Un detalle que ya es habitual tanto para Vini como para un madridismo que ya están acostumbrados a este tipo de tratamiento en LaLiga. Sin embargo, no está tan acostumbrado un José Mourinho que no dudó en denunciar la situación al terminar el encuentro. Una denuncia que se sustenta en datos.
Los datos que evidencian la desigualdad en el trato hacia Vini
Muchos han tildado esta protesta de incierta. Pero la realidad es que, con las cifras en la mano, la protesta está más que validada: desde la temporada 2019/20, Vini es el jugador que más faltas ha recibido en LaLiga, con un total de 489 faltas recibidas. Muy lejos de las 398 faltas recibidas por el siguiente jugador.
Más allá de esto, en lo relativo a las amonestaciones a los rivales, la métrica señala que, para sacar una tarjeta amarilla al infractor de una falta contra Vini, los árbitros españoles requieren una media de entre 12 y 16 faltas. Nada que ver con el criterio existente hacia el brasileño.
Y es que desde que llegase a España, Vini ha recibido 47 tarjetas amarillas. Y teniendo en cuenta que desde que llegó a España han señalado un total de 232 faltas en su contra la media indica que el brasileño recibe una tarjeta aproximadamente por cada 5 faltas realizadas.
Un criterio que poco o nada tiene que ver con el trato relativo a Vini y a sus rivales. De hecho, la mayoría de amarillas son por protestar, y las recibe en encuentros como el del Espanyol, en los que el ‘7’ termina desesperado después de recibir una larguísima lista de faltas sin ser amonestados.
Porque al final, es a eso a lo que juegan los rivales con Vinicius: a sacarle del partido. Y la realidad es que no se puede poner el foco en esos rivales que juegan al borde de la legalidad, sino que debe ubicarse en los arbitrajes que lo permiten. Y es que la permisividad arbitral en acciones contra Vini poco o nada tiene que ver con la que protagonizan otros como Lamine Yamal.
Y esto no lo digo yo, lo dicen las métricas. La pasada campaña, Vini fue objeto de 81 faltas y Lamine de 52. Sin embargo, por incomprensible que parezca, los rivales de Vini fueron amonestados con amarilla en 8 ocasiones, mientras que los de Lamine recibieron tarjeta amarilla 16 veces.
Esto indica que los rivales de Vini ven amarilla una vez por cada 10,4 faltas, mientras que los de Lamine la ven por cada 3,2 faltas. Una diferencia notoria que explica a la perfección la diferencia del criterio arbitral cuando el objeto de una falta es Vinicius y cuando lo es Lamine.
Con ello, la denuncia de Mou queda más que justificada. Y aunque no fueran necesarias las estadísticas y quedase más que clara al ver que una agresión sin balón sobre el ‘7’ se saldó sin amarilla, con las cifras en la mano, queda claro que el criterio arbitral sobre Vini permite el abuso de los rivales. Y tal vez por ahí fuese por donde habría que empezar a tirar de la manta.