
Son muchas las cosas que se pueden decir de José Mourinho. Su personalidad, fuerte e implacable, puede gustar o no. Su forma de decir las cosas, directa y sincera, más de lo mismo. Sus métodos, sistemáticos y concretos, también. Pero no se puede decir que no entienda a la perfección lo que es el Real Madrid.
Del mismo modo, son muchas las cosas que se pueden decir de su primera etapa de blanco. Pero no se puede poner en duda que se dejase la vida por el escudo del Real Madrid, enfrentándose tanto a los detractores que venían de fuera… como a los que había dentro.
Mourinho vuelve a ensalzar la importancia de proteger al club
Desde que aterrizase en el Santiago Bernabéu aquel mayo de 2010, Mou no ha perdido la oportunidad de predicar el respeto al escudo. Algo que él mismo ha pregonado por todos los destinos europeos que ha visitado. Y esta misma mañana, Mou ha dado la última lección de respeto al escudo que ha sorprendido a más de uno.
Lo ha hecho en relación a la reciente polémica de Raúl Asencio, futbolista al que Mou comunicó desde el mismo momento de su llegada que no contaba con él. Sin embargo, finalmente el central se ha quedado. Y si bien el técnico portugués ha ensalzado su ética de trabajo… no se ha callado a la hora de dejarle claro dónde está.
Mou, como casi siempre, ha sido tan contundente como emocional, y ha dejado claro su mensaje: “Cuando eres jugador del Real Madrid, lo eres las 24 horas del día”. Así de tajante se ha mostrado el de Setúbal a la hora de poner en entredicho la actitud del futbolista fuera del terreno de juego.
Unas palabras que, tal y como ha matizado posteriormente, tienen que ver única y exclusivamente con la protección de un escudo que debe ser señal de respeto alrededor de todo el mundo: “Puedes herir la reputación del club incluso cuando estás fuera de él”.
No era necesario, pero Mou ha recalcado después lo que era una obviedad: “Por supuesto, no estoy contento”. Y es que 13 años después de su última rueda de prensa en el Real Madrid, hay algo que no ha cambiado en la forma de Mourinho de representar al club: el respeto al escudo está por delante de todo.
Un respeto que exige tanto a los rivales como a los suyos, pero desde un prisma diferente. En lo relativo a los rivales, el luso entiende que el respeto es algo que se gana, no se regala, ya sea sobre el césped o fuera de él. Sin embargo, dentro de tu propia casa, Mou es de los que piensa que el respeto se inculca.
Esa es la semilla que Mou plantó durante su primera etapa y que caló de forma muy profunda en aquel Real Madrid que no volvió a dejarse pisar por nadie, y que defendió su honor y el de su escudo allá por donde fuera, costase lo que costase y hubiera que ponerse enfrente a quien hubiera que hacerlo. Aunque el mensaje no calase en todos del mismo modo.
Ahora, Mou entiende lo mismo: que algunos no comprenden lo que significa ser jugador del Real Madrid. Llegar al fútbol de élite es ya una tarea prácticamente imposible. Pero llevar este escudo en el pecho ya no es cuestión de trabajo, es prácticamente un milagro que los afortunados que lo consigan deben atesorar cada día.
Como dijo Don Santiago Bernabéu, “la camiseta del Real Madrid se puede manchar de barro, sudor y hasta sangre, pero nunca de vergüenza”. Ahora tenemos suerte de tener un fiel creyente de ese mismo respeto hacia el escudo, y que pondrá en práctica el dogma hasta que todo el mundo lo entienda del mismo modo que él.