
Los clubes europeos han anunciado las listas completas de las plantillas para disputar la Champions League. No se esperaba ninguna gran sorpresa en el Real Madrid, pero lo cierto es que la ha habido: Sergio Martínez ha entrado en la lista de Mou para disputar la máxima competición de clubes.
Lo hará con el número 38 y, de la mano de esta decisión, acalla las críticas de todos aquellos que aseguraban que había dejado la Primera Divisón para jugar en Primera Federación. Lo correcto ahora es decir que ha dejado la Primera División para jugar la Champions League. Pero cada decisión conlleva un sacrificio, y el de esta es bastante grande.
Mendy, el sacrificado de la inscripción de Sergio Martínez
La inclusión del joven centrocampista español implicaba, de forma obligatoria, la exclusión de otro miembro de la plantilla. Y la decisión tomada por Mou ha sido tan lógica como triste: de entre todos los futbolistas que conforman la plantilla actual del Real Madrid, el descartado ha sido Ferland Mendy.
Una decisión absolutamente lógica desde un punto de vista completamente deportivo: el francés arrastra dos años de lesiones prácticamente ininterrumpidos, que no lo han convertido en un actor secundario, sino que lo han llevado a ser uno de esos personajes que ya solo aparece en los episodios especiales.
Durante estas dos últimas temporadas, los periodos de plenitud física de Mendy han sido escasos, por no decir inexistentes. Y ante la gravedad de la lesión que arrastra ahora, parece lógico que, ante la incertidumbre con su futuro y desde un punto de vista puramente deportivo, Mendy se haya quedado fuera.
Muy diferente es, sin embargo, la situación a un nivel mental. Puede que Mendy apenas haya estado disponible para el conjunto blanco a lo largo de las últimas dos temporadas. Pero cuando lo ha estado, ha rendido como si jamás hubiera atravesado una lesión. Como si ese muro francés nunca se hubiera derruido.
A la mente de más de uno se vendrán aquellos 45 minutos en la ida frente al Bayern de Múnich. Muchos se llevaron las manos a la cabeza al ver que Arbeloa incluía en el once inicial a un tipo que llevaba meses en dique seco. Pero a todos ellos, 45 minutos después de saltar al campo, solo les quedó levantarse y aplaudir ante la evidencia.
En tan solo 45 minutos, demostró un nivel que muy pocos laterales siguen poseyendo a día de hoy, y logró algo que muy pocos lograron la pasada campaña: secar a Olise, uno de los mejores del planeta. Tal vez contar con él fuese demasiado injusto para el resto de equipos, y después de esos 45 minutos, volvió a lesionarse de forma indefinida.
Tal vez en eso consista la magia de un futbolista de su calibre. Porque surge una gran pregunta: ¿Dónde habría llegado Mendy si las lesiones lo hubieran respetado? Existe una respuesta que se puede acercar, a pesar de que las lesiones no lo respetasen en su totalidad, que es la temporada 2023/24.
En aquella campaña, a pesar de atravesar algunos baches a nivel físico, dominó con mano de hierro la banda izquierda del Bernabéu. Y ante él sucumbieron algunos de los mejores extremos derechos del mundo, que se chocaron una y otra vez contra la misma pared hasta llegar a la conclusión de que por ahí no había un camino posible.
Ahora, la decisión de dejar fuera a Mendy es la más lógica. En primer lugar, por la incertidumbre de su estado físico. En segundo lugar, por la presencia de un Cucurella que dominará el perfil izquierdo. Pero no cabe ninguna duda de que el Bernabéu echará de menos el aura que desprendía ese lateral tocado por una varita.