
Anoche, el Real Madrid volvió a vivir la historia sin fin. El conjunto blanco visitaba Elche con la idea de llevarse los tres puntos a casa. Y lo consiguió, pero no sin sufrir. Y visto lo que se vio en la primera parte, mucho más de lo necesario, con un partido que parecía aparentemente resuelto.
Preocupa especialmente a José Mourinho un problema que se ha detectado especialmente en las últimas jornadas, tanto de LaLiga como de la Champions League: el conjunto blanco brilla en la primera mitad… pero se desconecta en la segunda. Y eso le hace terminar sufriendo.
Un problema de segundas partes
Ayer, el Martínez Valero vio durante los primeros 45 minutos un Real Madrid brillante. El equipo dominó, se gustó, presionó, y mató al contragolpe a un Elche que se marchó al vestuario dos goles por debajo, que bien podría haber sido alguno más si la puntería hubiese estado afinada.
Sin embargo, cuando Gil Manzano señaló la reanudación, la desconexión fue absoluta. Poco o nada se vio de ese Real Madrid que dominó durante la primera mitad del encuentro, y que se convirtió en un equipo plano con y sin balón, que dio alas a un rival que parecía muerto.
Tal fue así que el conjunto local llegó a empatar el partido. Y el conjunto blanco, como si hubiera dimitido voluntariamente del encuentro, se volvió a enchufar en el descuento para ganarlo sobre la bocina, un día más, de la mano de Carlos Espí.
El propio Mou apuntaba hacia el problema en la posterior rueda de prensa: no sabe si es un problema físico o de desconexión, pero la realidad es que últimamente se está convirtiendo en la norma para el conjunto blanco. Asimismo pasó contra Inter, Rayo o Betis.
Los dos primeros encuentros se terminaron ganando, en ambos casos gracias a la ventaja lograda en la primera mitad. Sin embargo, en el envite frente al conjunto verdiblanco, en el que el Real Madrid dominó, pero le falló la puntería, esa desconexión en la segunda mitad acabó provocando que el Real Madrid perdiera los 3 puntos.
Es cierto que aún en septiembre, es lógico que el factor físico no esté aún al 100%. Pero la reacción de ayer posterior al empate del Elche demostró que no se trata de un aspecto exclusivamente físico, sino que hay algo más, y tiene que ver con una desconexión cuando se ven con el encuentro ganado.
La cara de pocos amigos que lució Mou en la rueda de prensa posterior al partido demostraba que algo andaba mal, que había detectado un problema, y que está dispuesto a solucionarlo para que no vuelva a suceder. Porque, por ahora, ‘solo’ ha costado 3 puntos en LaLiga.
Pero cuando llegue la hora de la verdad, una desconexión de estas características en un partido importante puede suponer el fin prematuro de la temporada para el conjunto blanco. Y eso es lo que Mou quiere evitar a toda costa, a base de trabajo y de reconocimiento del problema.