El mal de la segunda parte hace sufrir al Real Madrid más de la cuenta (2-3)

El madridismo está de enhorabuena.  Volvía al ruedo el Real Madrid de José Mourinho en una nueva jornada intersemanal, la penúltima antes del gran parón de selecciones de septiembre, y la última antes del primer gran envite de la temporada frente al Atleti.

Un partido importantísimo al que el conjunto blanco quería llegar por todos los medios a la misma carrera del Barça. Enfrente, una siempre compleja visita al Martínez Valero, para enfrentarse a un Elche que aún no conocía la victoria en LaLiga EA Sports.

El Real Madrid mata a la contra en la primera mitad

Un encuentro que, tal y como ha venido siendo la tónica dominante en los últimos encuentros ligueros, empezó con un gran domino de los de Mou sobre el verde, que se hicieron dueños y señores del esférico desde el mismo momento en el que este echó a rodar.

El conjunto blanco, hoy de verde, dominaba de cabo a rabo el partido, pero los ilicitanos mostraban sus armas al contragolpe, y la firma de la primera del encuentro fue de Morente, tras un golpeo desde el punto de penalti que se marchó por encima de la meta defendida por Courtois.

Un acercamiento que ni siquiera inmutó a un Real Madrid que estaba siendo comandado otro día más por un acertadísimo Arda Güler, Y el conjunto blanco llegaba a la portería local, pero ni Mbappé ni Vini acertaban a colocar la pelota entre los tres palos. Así que el turco tuvo que tomar la iniciativa.

Y es que fue él el encaragado de abrir la lata. Lo hizo a balón parado, con un balón muy escorado al perfil derecho del campo. Poco pareció importarle, pues la colocó con su zurda de seda en el palo largo, lejos del alcance de Dituro, y tras golpear en el poste, se coló para adentro. Un gol a la altura de lo que es: una estrella mundial.

Un gol que destapó el tarro de las esencias, puesto que no tardó ni tres minutos en llegar el segundo. Llevó la firma de un siempre acertado Kylian Mbappé, pero el mérito de una gran parte de la jugada recayó sobre Diomande, que recibió, desbordó, corrió, y la puso con música en el segundo palo para que el francés solo tuviera que empujarla.

Se hizo daño el francés en el remate tras un duro choque con Dituro, pero, ante la preocupación del cuerpo médico, pudo continuar sin problema. Y de qué forma lo hizo. Uno de los primeros balones que tocó tras volver al césped acabó en gol, tras un control orientado y un remate espectaculares.

Sin embargo, en el momento de recibir el balón, estaba ligeramente adelantado, por lo que no subió al terreno de juego, en una primera parte en la que el Real Madrid se gustó, presionó, corrió y mató al Elche a la contra. Y sin ser un día especialmente acertado de cara a portería, los de Mou se fueron al descanso dos arriba.

Una segunda mitad sin resolver para acabar sufriendo

El domino durante la primera mitad fue absoluto. Pero repitiendo el guion de otros encuentros, el Real Madrid bajó el pistón durante la segunda. Algo que se pudo atibar desde el mismo minuto en el que el encuentro quedó reanudado.

En los primeros compases del segundo tiempo, Diomande se convirtió en el mejor hombre de arriba del conjunto blanco, siendo un constante incordio a su marcador, y una amenaza incesante para la portería defendida por Dituro, en sus primeros grandes minutos con la camiseta del Real Madrid.

Sin embargo, pasaban los minutos y poco quedaba del Real Madrid de la primera mitad. Más plano, con menos balón, y con una presión menos frecuenta hacia todas las líneas del Elche. Los locales lo sintieron, y empezaron a crecer, y empezó a amenazar a la portería de Courtois.

Entre el oasis que fue la segunda parte, la tuvo Vini para sentenciar el encuentro, pero su disparo de primeras se marchó rozando el poste de Dituro. Y tanto va el cántaro a la fuente, que al final se rompe.

En una jugada larga de los ilicitanos, un balón colgado desde el perfil derecho encontró el excelente remate de Osorio, que se la puso a contrapié a un Courtois que no pudo hacer nada para evitar el tanto que recortase distancias en el marcador.

El esquema era el mismo que frente al Rayo, pero, en esta ocasión, el conjunto blanco ya solo estaba a un gol de perder los tres puntos. Y en un partido en el que los de Mou habían perdido el control del partido, el Elche siguió creciendo.

Y si a una segunda parte ramplona se le suman errores, pasa lo que pasa. Un error en la entrega de Cucurella acabó con el balón dentro del área para Fer Niño, que a la media vuelta, acertó a ponerla lejos del alcance de Courtois y empatar el encuentro.

Ahora sí, el conjunto blanco tocó canto de corneta, y Endrick y Carlos Espí salieron a la desesperada para tratar de volver a recuperar una ventaja desperdiciada en una segunda parte dantesca.

Ahora bien, si había alguien que podía resolver esto, era el nuevo hombre de los descuentos: Carlos Espí. Ya avisó recién cumplido el minuto 90 de partido con un golpeo que se marchó rozando el palo. A la siguiente no perdonaría.

Y la siguiente llegó de la mano de un espectacular autopase de Bellingham que puso en ventaja a los blancos en la zona de tres cuartos. Encontró el desmarque de Mbappé que controló, condujo, y se la regaló a un Carlos Espí que solo tuvo que empujarla. Un día más en el descuento. Un día más sufriendo más de lo necesario.

Entre las cosas buenas, la primera mitad y, sobre todo, el resultado. Especialmente después de una segunda mitad en la que el conjunto blanco estuvo a punto de desperdiciar la ventaja de un partido que estaba ganado. Lo importante, al fin y al cabo, que los tres puntos volasen hacia Madrid, a la espera del próximo destino: el Metropolitano.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *