Mou volvió a ser Mou

Son muchas las cosas que han cambiado a lo largo de la última década en el Real Madrid. Han cambiado los jugadores que la conforman, han pasado muchos entrenadores por el banquillo y, por el camino, se han ganado algunos títulos. Pero algunas cosas no cambian. Y el arbitraje del Metropolitano es una de ellas.

Entre los muchos técnicos que han pasado por el banquillo blanco en este tiempo, destacan figuras tranquilas, como las de Zidane Ancelotti o Xabi, y otras más dispuestas confrontar lo evidente, como fue el caso reciente de Álvaro Arbeloa. Ahora, el conjunto blanco vuelve a recuperar algo que parecía haber perdido durante esta última década.

Mourinho vuelve a actuar ante un atropello arbitral

Para comprobar este camino, hay que viajar casi 16 años de atrás. Era el mes de diciembre de 2010, y después de un Real Madrid – Sevilla, Mou salió a la rueda de prensa con cara de pocos amigos y un papel. Muy pocos se esperaban lo que estaba a punto de suceder, y tampoco la claridad con la que hablaría el luso.

En esa lista constaban un total de 13 agravios cometidos por Clos Gómez en aquel envite, en un partido marcado por las decisiones del colegiado. Aquel día, el Real Madrid pudo llevarse la victoria, a diferencia de lo acontecido ayer. Por ello, era de esperar ver a Mou en la sala de prensa del Metropolitano con ganas de hablar.

Y lo hizo. Vaya si lo hizo. Sin embargo, el luso ha aprendido de su primera etapa. Sabe que cualquier cosa que diga puede ser minimizada o contextualizada. De hecho, cuando él denunciaba las desigualdades arbitrales con el Barça –mucho antes de que el ‘Caso Negreira’ saliera a la luz- muchos lo tildaron de loco o llorón.

A sabiendas de ello, Mou salió no solo dispuesto a hablar, sino a mostrar de lo que hablaba. Es una obviedad que a nadie le sorprende a día de hoy la claridad con la que el portugués habla de las cosas en las que cree, pero a muchos les sorprendió ver a Mou sacar imágenes del atropello sufrido en el Metropolitano.

Para ello, salió con una roja en la que se mostraban las dos durísimas entradas sufridas por Bellingham y Valverde en un lapso de tan solo cuatro minutos. Dos entradas que se dieron al final de la primera mitad, y que podrían haber dejado al Atleti con nueve jugadores sobre el terreno de juego.

Nada más lejos de la realidad. El Cuti se fue con amarilla y Kang In Lee de rositas. Pero Mou era plenamente consciente de que sus palabras no iban a servir de nada para aquellos que estaban dispuestos a tildarlo de llorón. Por ello, dejó que las imágenes hablasen por sí solas.

Más allá de eso, puso el foco en otros aspectos aparentemente poco importantes, pero muy relevantes a la hora de la verdad. ¿Por qué se conoció la designación arbitral una semana antes si lo habitual es que se anuncie el día previo al encuentro?  Preguntas al aire que conducen hacia una verdad incómoda.

Lo denunció en 2010, poniendo en el foco a la UEFA o Unicef. Aparentemente, falló en el destinatario del disparo, pero no en el hecho de disparar: solo había que cambiar Unicef por Negreira. Ahora, el ex vicepresidente del CTA ya no tiene nada que ver con el fútbol español. Sin embargo, lo que aconteció en la tarde de ayer en el distrito de Canillejas, en Madrid, demuestra que en pleno 2026, la sombra de Negreira sigue siendo muy alargada.

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