Cristiano Ronaldo, don y castigo

Los últimos días han mostrado una cara diametralmente opuesta para las dos mayores leyendas del mundo del fútbol que ha visto este siglo: Cristiano Ronaldo y Lionel Messi. Mientras que el primero ha sido protagonista de un escándalo propiciado por la traición de su seleccionador, el segundo ha sido despedido con honores del combinado nacional.

Un hecho que muchos ha aprovechado para hacer lo que han hecho durante las últimas dos décadas: hablar de “justicia poética” y aprovechar para lanzar su habitual verborrea con el objetivo de demeritar la carrera de Cristiano Ronaldo. La pregunta es, ¿por qué uno sí y el otro no? ¿Realmente ha sido tal la diferencia entre la carrera de uno y otro?

Cristiano y las mentiras con las que ha tenido que vivir toda su carrera

A día de hoy, el relato ha calado de tal manera que muchos llegan a pensar que Cristiano ha sido un futbolista del montón. Y lo cierto es que sus detractores lo han hecho bien, pues han aprovechado aquello de que una mentira dicha mil veces termina siendo verdad y, para un sector poco crítico, su mensaje sobre una leyenda ha calado.

Se puede ver en muchos lugares, pero la ejemplificación perfecta la realizó ayer Manu Carreño en prime time en el programa El Desmarque. En su intervención, hizo gala de su habitual soberbia para hablar del “Olímpico futbolístico” en el que incluía a Di Stéfano, Pelé, Cruyff, Maradona y, por supuesto, Messi. Sin perder la oportunidad, claro, de asegurar que “Cristiano nunca ha estado en la lista de los mejores, que se lo han ganado sobre el terreno de juego”.

Por suerte, la mentira tiene las patas muy cortas, y hoy voy a desmentir esta mentira repetida mil veces. Primero, basándome en criterios objetivos. En primer lugar, en base a la estadística más evidente: Carreño no dudó en dejar fuera del Olimpo del fútbol al máximo goleador de la historia de este deporte. Ya por ahí, empieza mal.

Sin embargo, su legado no se resume únicamente a ese récord. Hace que el Real Madrid ganó La Decimoquinta, Cristiano era el jugador que más veces había ganado la Champions League, con cinco títulos. Competición de la que, por supuesto, es el máximo goleador y el máximo asistente.

No solo eso, además, es el máximo goleador de la historia de las finales de Champions con 4 goles, doblando la cifra cosechada por Messi en esta gran cita. Y para sumar otro récord, también es el futbolista con el récord de goles en una misma edición de Champions. Hacer esto en la máxima competición de clubes no es suficiente para Carreño.

No pasa nada, vayamos a las competiciones nacionales, en las que Messi reina… ¿o no? Mientras que Messi rindió al nivel de los mejores en el Barça, se marchó al PSG y pasó con más pena que gloria. Cristiano, sin embargo, se convirtió en la Juve en el único jugador de la historia en marcar más de 100 goles en tres grandes ligas. Lo hizo con el United, con el Real Madrid y, por último, con la Juve.

Entonces en competiciones nacionales, tampoco. Habrá que ir al ámbito de las selecciones, pues Messi tiene un Mundial y Cristiano no. Por lo que sea, todos los que se pasaron su carrera llamándole ‘penaldo’, obvian que Messi marcó 4 de los 7 goles de penalti en Qatar, siendo la mayor cantidad de penas máximas señaladas para una selección en un mismo Mundial. Otra vez más, un relato que se adapta a lo que el narrador quiere.

Solo estos son suficientes criterios objetivos como para dejar en ridículo opiniones como las de Carreño. Pero es que al final, la necesidad de vanagloriar a Messi y de demonizar a Cristiano parte de un prisma subjetivo que ha acompañado a ambos a lo largo de toda su carrera.

Al fin y al cabo, de Cristiano siempre han vendido a ese chulo prepotente y de Messi, a ese gran ejemplo. Y cuando la realidad no acompaña el relato, la obvian. Poco o nada se ha oído hablar de cómo Messi recurrió a una tremenda bajeza moral al buscar la expulsión de Cucurella en la final del Mundial. ¿Qué habría pasado su hubiera hecho eso Cristiano? Quién sabe.

Al fin y al cabo, ha habido mucha más diferencia entre ellos fuera del campo que dentro de él. Porque Cristiano siempre ha tenido el relato en su contra y Messi a favor. Y en algunos momentos, ni se han molestado en disimularlo. Basta con recordar a Joseph Blatter, por aquel entonces vicepresidente de la UEFA, mofarse de Cristiano y reconocer que “prefería a Messi”. Un alto cargo de la UEFA. Qué no dirían los cargos menores.

Por todo ello, no solo no voy a comprar el relato contra Cristiano, sino que valoro aún más su legado. Se ha enfrentado a todo y a todos, y durante gran parte de su carrera, ha vencido. Pero como bien dijo Apolo en la historia griega: «Podéis desprestigiar al mensajero, pero no cambiar el mensaje».

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