
El Real Madrid vivió anoche un evento tan espectacular como habitual en La Casa Blanca. No conviene restar importancia a remontar tres goles en los últimos diez minutos de un encuentro, pero la realidad es que, tal y como ha quedado demostrado en los últimos años, el Real Madrid es sospechoso habitual en este ámbito.
Han sido muchos los protagonistas de las grandes noches europeas en el último lustro. Y algunos de ellos, como Vini, Rodrygo o Bellingham, que han demostrado en repetidas ocasiones tener el ADN blanco en las venas, siguen en el equipo. Pero tal y como demostró ayer el conjunto blanco, la siguiente generación de estrellas también comparte ese ADN.
La cara B del Real Madrid brilla en Europa
Durante muchos tramos del encuentro, todos los acontecimientos parecían indicar que la de anoche no era la noche del Real Madrid. No solo por lo que reflejaba el marcador, sino por lo que se veían en el terreno de juego, un equipo perdido y superado por un rival que supo marcar mucho mejor el tempo del partido.
Si a esto se suma que las grandes estrellas como Mbappé, Vini o Bellingham tampoco tuvieron su noche, todo parecía indicar que el conjunto blanco tendría que empezar a navegar a contracorriente después de firmar su primera derrota en Europa esta temporada. Pero cuando los leones no tuvieron el día, los cachorros salvaron la papeleta.
Y es que con nada que perder, Mou sacudió al equipo. Y ese fue el momento exacto en el que se empezó ea remontar el partido. Saltaron al campo las jóvenes estrellas del conjunto blanco, que apuntan a ser los grandes líderes del equipo en la próxima década, pero que aún no tienen un hueco garantizado en el once.
Prácticamente de una tacada, Arda Güler, Endrick y Carlos Espí saltaron al terreno de juego. Y desde que esto salió, especialmente en el caso del turco y el brasileño, que fueron los primeros en saltar al verde, el partido campo. Y lo hizo influenciado por el buen hacer de estas dos piezas.
Ante un Real Madrid incapaz de crear y dominar durante la primera hora de encuentro, Arda Güler asumió el mando y el Real Madrid se hizo con la pelota. Y ante una parcela ofensiva en la que la zaga romana apenas se había visto desbordada, Endrick volvió loca a la defensa, siendo una fuerza imparable.
A ellos se sumó poco después Carlos Espí, que no es ni el delantero más brillante, ni el más hábil, ni el que más combina con sus compañeros. Pero sí es garantía de gol. Y eso es más que suficiente. Y la simple presencia de estas tres piezas dio pie a la remontada como si de arte de magia se tratase, porque los tres jugadores fueron los grandes protagonistas de la remontada.
El primero de ellos Güler, que no solo empezó a crear el juego que el conjunto blanco no había creado en todo el partido, sino que puso tres córners con veneno que terminaron en gol para el Real Madrid. Dos de ellos con asistencia para él, y otro sin sumársele la asistencia, ya que el gol fue de rebote después de que el meta romano acertase a detener el balón.
El segundo protagonista fue Carlos Espí, el encargado de marcar el primero y hacer sonar cánticos de guerra. Fue un gol sencillo, en el que solo tuvo que empujarla. Pero como siempre, el joven delantero español sabe dónde y cuándo debe estar, y eso en el fútbol de élite es sinónimo de gol, tal y como lo demuestran sus cifras.
La tercera punta de lanza fue el MVP del partido, Endrick. El brasileño solo dispuso de media hora, y, aún así, a los zagueros romanos se les hizo larga su presencia en el terreno de juego. Los volvió locos desde el primer momento en el que piso el césped, y su exhibición recibió la guinda con el gol del empate, tras otro balón teledirigido de Arda Güler.
Otra nueva remontada y tres puntos en el casillero que, si bien no tapan las carencias que demostró ayer el conjunto blanco, sí reflejan algo más importante: el talento joven de la plantilla también tiene ese ADN ganador y de lucha incansable. Y a diferencia de todo lo demás, eso no se puede entrenar.