
La derrota frente al Atleti en el Metropolitano fue un golpe que fue mucho más allá de la moral para el Real Madrid. Un partido marcado por el arbitraje, sí, pero que mando al conjunto blanco al parón de selecciones en el momento más delicado de la temporada, a 6 puntos del Barça.
Un registro algo engañoso, pues el conjunto azulgrana ha firmado hasta ahora un pleno, algo complejo de mantener durante toda la temporada. Sin embargo, lo que marca hoy por hoy la clasificación son esos 6 puntos que, históricamente, son una ventaja pocas veces remontada en la historia de LaLiga.
Capello y La Liga de los milagros, en el prisma de Mou
De hecho, en la historia del Real Madrid, una ventaja de 6 o más puntos solo se ha superado una vez en la historia: en LaLiga de las remontadas de Fabio Capello. Un hito tan histórico como poco habitual, en el que el conjunto blanco, comandado por el italiano, logró remontar 7 puntos al Barça.
En aquella temporada, el conjunto blanco partía de una desventaja de este calibre y en una situación aún peor, puesto que ya se encontraban inmersos en la segunda vuelta y el tiempo jugaba en contra de los blancos. Pero un empate a 3 en el Camp Nou fue el punto de inflexión que empezó a dar la vuelta a las cosas.
De hecho, aquella temporada fue bautizada por el propio Capello como “La Liga de los milagros” no solo por la cantidad de puntos que el conjunto blanco logró recortar al Barça, sino porque lograron tal hazaña en las últimas seis jornadas de Liga. Algo inédito hasta entonces, y que no ha vuelto a suceder.
En la retina de los españoles quedan momentos históricos, como la exhibición de Guti frente al Sevilla para ganar en ganar en el Bernabéu por 3-2, el gol de Higuaín al Espanyol en el descuento que firmó la remontada en un loco partido que acabó 4-3, o la noche en La Romareda, con un empate marcado por el famoso Tamudazo.
Y es gracioso, porque, por aquel entonces, las cosas en el fútbol español ya funcionaban del mismo modo que funcionan ahora. Y aquella noche se recuerda como la noche del Tamuzado por el gol de Tamudo que evitó la victoria del Barça, y no como el día que el Barça casi ganó la Liga con un gol con la mano de Messi.
En aquel momento, los blancos creyeron, a pesar de ser los únicos que lo hacían. Y contra todo pronóstico, al final lo lograron. Ahora, José Mourinho ha de dar con la tecla que active la motivación necesaria en sus futbolistas para poder dar la vuelta a la temporada, en una situación infinitamente más sencilla que la de hace 20 años.
Ahora bien, en el corto plazo, los blancos tienen dos tareas obligatorias para poder entrar en vereda. En primer lugar, y más evidente, no volver a caer en Liga, para evitar así que el conjunto azulgrana, inmerso en una buena racha, pueda seguir aumentando la brecha.
En segundo lugar, una fecha fija en el calendario de Mou: 25 de octubre en el Camp Nou. Ganar ese Clásico tiene una importancia capital por dos motivos: por el golpe de moral que brindaría al vestuario blanco, y, en segundo lugar, para acortar las distancias con un Barça que pudiera tener miedo de lo que es capaz este Real Madrid.