
Regresaba al Santiago Bernabéu la máxima competición a nivel de clubes, en un encuentro en el que el Real Madrid buscaba firmar en territorio europeo pleno de victorias y asentarse dentro de los ocho mejores equipos de la presente edición de la Champions League.
Un encuentro importante en una semana clave para el conjunto blanco, que este mismo fin de semana visitará Barcelona con la obligación de ganar para seguir enganchado a La Liga. Pero como es importante ir paso a paso, el Real Madrid tenía que sellar primero su victoria en suelo europeo.
Courtois sostiene el muro blanco… y Bernardo derriba el alemán
Con el pitido inicial, quedó clara la máxima de ambos equipos de cara a la primera mitad: el Real Madrid buscaba tomar la iniciativa del partido, mientras que el RB Leipzig parecía apostar por un sistema más conservador, esperando con un bloque bajo a la espera de buscar espacios al contragolpe.
Los primeros minutos entre ambos conjuntos fueron de tanteo, y el primer cuarto de hora de partido transcurrió sin que ninguno de los dos equipos se asomase al área contraria. Lo intentó Nusa con una gran jugada por la izquierda, pero la zaga blanca desarticuló su ataque sin mayor problema.
Con el paso de los minutos, el Leipzig se mostraba mucho más amenazante que el Real Madrid, generando verdaderos problemas al contragolpe a los cuatro hombres de la defensa madridista, que empezaba a temer las llegadas germanas.
Sin embargo, la primera gran ocasión del partido cayó del lado blanco. Una gran combinación entre Güler y Mbappé terminó con la internada del francés en el área, donde acertó a poner un centro muy preciso al área pequeña que encontró a Bernardo Silva, pero el luso no acertó a rematar el cuero.
Los blancos comenzaban a tomar el dominio del encuentro, pero la falta de clarividencia arriba comenzaba a desesperar a un Bernabéu que parecía pedir más a los suyos. Y ante la desesperación del feudo blanco, Courtois firmó el milagro reglamentario de la noche ante un disparo de Rómulo.
Apenas había transcurrido media hora y el partido se había convertido en un ida y vuelta en el que ambos equipos eran capaces de encontrar espacio a la espalda de la zaga rival, pero sin que ninguno de los dos acertase a hacer daño al conjunto rival.
Otra de las claras de la primera mitad llegó de los pies de Jude Bellingham, que acertó a soltar un latigazo desde la frontal que se marchó lamiendo el larguero de la portería germana.
Sin embargo, inmediatamente después, el Leipzig volvía a forzar otro milagro de Courtois, en esta ocasión en un contragolpe en el que Nkunku se quedó completamente solo mano a mano con el belga, pero no pudo superar el muro instaurado por el portero blanco.
Pero el fútbol es impredecible. Y cuando parecía que el Leipzig había perdonado al marcharse al descanso en tablas, Bernardo Silva adelantaba al Real Madrid sobre la bocina en una jugada extraña.
Una jugada que provino de un centro de Fede Valverde que encontró a Arda Güler en el punto de penalti. El remate del turco se encontró con la intervención de Vandevoordt. Sin embargo, la pelota se coló entre las piernas del meta, que no logró domarla, y el centrocampista portugués solo tuvo que empujarla para poner el primero en el marcador y en su andadura como jugador del Real Madrid antes del descanso.
Mbappé y Diomande desatan la fiesta
La segunda mitad comenzó exactamente del mismo modo en el que comenzó la primera: con el Real Madrid atacando. Y nada más reanudarse el encuentro, Valverde casi firma el segundo tras una gran carrera por el perfil derecho, que se encontró con una gran intervención del meta visitante para evitar el segundo del conjunto blanco.
El conjunto blanco, sin embargo, parecía preparado para poner tierra de por medio lo antes posible. Algo que se notó en la reanudación de una segunda mitad en la que el Real Madrid salió en tromba al ataque con la intención de finiquitarlo lo antes posible.
Dicho y hecho. Una gran jugada de Bellingham por la izquierda terminó con un gran centro del ingles al segundo palo, que encontró a Mbappé. El ’10’ acertó a conectar un cabezazo algo forzado, que parecía que entraría llorando en la meta germana, pero, por asegurar, Güler remató en la misma línea de meta, firmando el segundo del conjunto blanco.
Un gol que no parecía suficiente, ya que el ahínco con el que ataque el conjunto blanco parecía demostrar que querían dar por cerrado el partido lo antes posible. El Leipzig, sin embargo, seguía amenazando al ataque, y Valverde protagonizaba otra gran acción ahora en su propia área, al evitar un golpeo franco de Rómulo.
El conjunto blanco, ahora sí, tenía un control total de lo que sucedía en el terreno de juego, siendo dueño y señor del partido, de la mano del protagonismo de Bernardo Silva en el centro del campo. Poco a poco, y pensando en el Camp Nos, Mourinho empezó a mover el banquillo.
En el último tramo del encuentro, el Leipzig pareció quemar todas sus naves en busca de meterse en el partido. Algo que dio alas al Real Madrid. Y rozando el 84, Diomande encontró a Mbappé al borde del área, y el francés acertó a colocarla en la escuadra para poner tierra de por medio y dar por sellada la victoria blanca.
O al menos, eso parecía. Pero es que en la siguiente jugada, los alemanes encontrarían el tanto que tanto buscaban. En una acción rápida del Leipzig, Gomis se plantó solo en el área ante Courtois, que no pudo firmar su tercer milagro, y dejaba la puerta abierta a una posible reacción de los visitantes.
Pero tan rápido como llegó el golpe del Leipzig, llegaría otro del Real Madrid. Llegó tras una jugada de Brahim por el perfil derecho, tras la que buscó un centro al segundo palo. Allí encontró a un Diomande que no se lo pensó: derechazo de primeras y a la mismísima escuadra, firmando una noche más el gol de la noche.
Un gol que fue la guinda sobre el pastel de una nueva noche de fiesta europea en el Bernabéu. Pero el ambiente no era festivo, sino de concentración. Tras firmar el pleno de victorias en Champions, la vista quedaba fijada en el domingo, en Barcelona, en el Camp Nou: la primera gran final de la temporada.