La lucha de Vini sigue adelante: se estrena la ‘Ley Prestianni’ en el Mundial

El encuentro entre Paraguay y Turquía pasará a la historia del fútbol. Pero no lo hará por el espectáculo deportivo brindado por ambos clubes, sino por ser el primer partido de la historia en el que la ‘Ley Prestianni’ se ha hecho efectiva. Y qué mejor escaparate para hacerlo que en todo un Mundial.

Al borde del descanso, Miguel Almirón se dirigió a un rival con la mano en la boca. El gesto, que ya fue advertido de forma previa a todos los participantes del torneo, fue señalado por su rival, revisado por el VAR, y concluido con una decisión tan tajante como importante: roja directa.

El activismo de Vini por un fútbol mejor

Probablemente todo el mundo recuerde el infame incidente, pero para el que no lo haga: el pasado febrero, en el encuentro de dieciseisavos de final de la Champions League entre el Real Madrid y el Benfica, Vinícius Júnior se dirigió a François Letexier con una consigna clara: “Me ha llamado mono”.

Las imágenes no dieron lugar a la evidencia, pero sí dejaron una prueba claramente incriminatoria: Gianluca Prestianni se dirigió al ‘7’ con la camiseta cubriendo su boca en repetidas ocasiones. Hasta que, en una de ellas, Vini le escuchó, y se dirigió directamente al árbitro.

El partido estuvo detenido varios minutos, pero Prestianni continuó en el campo. Y por si su vergonzoso acto no hubiera sido lo suficientemente lamentable, tuvo la desfachatez de tildar de mentiroso a Vini tras el encuentro, asegurando que le había llamado “hermano”. Porque lo habitual en un campo de fútbol es taparte la boca para llamar hermano a un rival.

Tras el incidente, como es habitual, las críticas fueron para Vini, y no para Prestianni. Por lo que sea, en España es una costumbre bastante extendida poner la culpa de un acontecimiento en la víctima en lugar del agresor. Al menos, eso es lo que sucede siempre que Vini sufre un incidente racista dentro del campo.

Porque el de Prestianni no fue la primera, y desgraciadamente, tampoco será la última que recibirá Vini dentro de un terreno de juego. Sin ir más lejos, hace escasos días, un hombre ha sido detenido por insultar a Vini en los aledaños del Metropolitano. En un encuentro en el que ni siquiera jugaba el Real Madrid.

Un hecho que, por otro lado, tampoco termina de ser sorprendente en el distrito madrileño de Canillejas, donde su entrenador, el aclamadísimo Diego Pablo Simeone, es el primero en poner la diana en Vini siempre que tiene ocasión. Y cuando sufre un abuso racista, es que claro, debería evitar las provocaciones.

Por fortuna para el fútbol y para la sociedad en general, Vini no es de los que agacha la cabeza cuando le llaman negro. Aunque son muchas –y algunas muy importantes- las figuras que instan al brasileño a olvidarse de ese ruido y centrarse únicamente en el fútbol, Vini ha comprendido algo muy valioso que ellos probablemente nunca entenderán: los derechos humanos están por encima del deporte.

Y por desgracia para todos ellos, gracias a que Vini nunca se ha callado contra este tipo de injusticias, el mundo del fútbol se moviliza a su son. Tras los muchos alegatos sociales antirracistas propagados por Vini, el ojo público es cada vez más crítico contra unas actitudes racistas que, aunque algunos las defiendan, no tienen cabida en el fútbol.

Aun así, muchos justifican y seguirán justificando los insultos a Vini porque Vini baila, porque Vini celebra o porque Vini provoca. Gente que siempre encuentra la forma de culpar al negro de sus actos racistas. Gente que no entiende que el racismo no tiene contexto.  Que el racismo sin adversativas, también es racismo.

Precisamente todos los que justifican ese tipo de acciones son los ismos que hoy critican el uso y aplicación de la ‘Ley Prestianni’. Aseguran que Vini ha matado al fútbol de calle. Pero el verdadero problema para ellos es que, si ahora quieren ser racistas, tendrán que serlo de frente.

Ya no vale taparse la boca y echar balones fuera. Si eres lo suficientemente valiente como para discriminar a una persona por su raza, por su etnia o por su color de piel, debes serlo para hacerlo a cara descubierta. Y por eso, hoy los cobardes lo sienten como una derrota mientras que el fútbol avanza hacia un camino más justo para todos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *