
El amistoso de ayer en Budapest era uno de esos para encontrar la respuesta a muchas preguntas. Especialmente después de una semana en la que Rodri, uno de los principales objetivos para reforzar la medular, haya puesto a todas luces rumbo al Barça tras renunciar a la oferta del Real Madrid.
Que arriba el conjunto blanco tiene pólvora es bien sabido por todos. Que abajo hay recursos suficientes para conformar una zaga a prueba de bombas, también. Pero, ¿qué ocurre con la medular? Esta es una pregunta que se ha hecho el madridismo a lo largo de esta última semana, y a la que, en estos dos partidos, Mou parece empezar a dar respuesta.
Los dos candidatos a solucionar las carencias blancas en la medular
Por otro lado, estos dos partidos han confirmado lo que parecía una obviedad: Mourinho volverá a apostar por su doble pivote, un automatismo que ha empleado en prácticamente todos sus equipos. Uno de los perfiles ha de ser más defensivo, y todo apunta a Tchoauméni o Camavinga. Pero, ¿quién asumirá ese rol creador?
La respuesta más corta, visto lo visto ayer, apunta a un nombre concreto: Bernardo Silva. A la conclusión del encuentro, el técnico luso ensalzó la versatilidad del nuevo fichaje del Real Madrid, de quien destacó su capacidad para jugar en varias posiciones.
El partido de ayer fue el ejemplo perfecto de ello. Bernardo saltó al verde en la segunda mitad, jugando en un principio con un rol ofensivo en la zona de tres cuartos, ocupando zonas de influencia tanto por el centro como por las bandas. Sin embargo, su posición fue cambiando en función de las distintas fases del partido.
Y en algunas de estas fases, el portugués se posicionó en un doble pivote junto a Camavinga, siendo el principal encargado de comandar la salida de balón del conjunto blanco. Una tarea en la que, sin embargo, no estuvo solo, y ahí aparece el segundo nombre propio del partido: Arda Güler.
El turco fue el mejor jugador del partido, y no fue únicamente porque fue el futbolista más clarividente de cara a la portería del Ferencváros, sino porque todo el juego pasó por sus botas. No solo en la zona de tres cuartos, sino también en la base de la creación.
De hecho, con Bernardo en el césped, ambos futbolistas llegaron incluso a intercambiar posiciones en momentos concretos del partido, llevando al portugués a adoptar un rol más ofensivo y cercano al área del conjunto húngaro, y colocando a Arda en la base de creación de juego.
Un papel que, por otro lado, no es nuevo para el turco, que ya ha probado en repetidas ocasiones ese rol en temporadas anteriores. Lo probaron en la medular tanto Xabi como Arbeloa, y si bien desempeñó muy buenos partidos, sí quedó claro que su posición más natural es la que le lleva a jugar cerca del área rival.
Con todo ello, sí parece claro que Arda y Bernardo son los candidatos de Mou para resolver los problemas en la medular ante la cada vez más complicada idea de que llegue al conjunto blanco un centrocampista puro. Y lo cierto es que hay motivos para pensar que esto podría salir bien.
No solo porque ambos jugadores ya hayan desempeñado parte de sus carreras en dicha posición, sino porque algunos de los centrocampistas más importantes de la historia blanca, como son los casos de Toni Kroos y Luka Modric, llegaron a Madrid como mediapuntas y terminaron dominando la medular de Europa. Quién sabe si el conjunto blanco podrá repetir esa receta del éxito.