
Desde el mismo día en el que se anunció la convocatoria de la Selección Española para el Mundial de Estados Unidos, el Real Madrid fue puesto en la diana como el hazmerreír por no tener ningún convocado en la lista de Luis de la Fuente. Una fijación que empezó en algunos medios y se contagió al sentir del aficionado general.
Nada nuevo, pues en La Casa Blanca están acostumbrados a que el madridismo aflore en un gran sector de la sociedad incluso cuando no hay en juego ninguna competición de clubes. Algo que queda demostrado siempre que hay un torneo internacional, sin ser este la excepción.
Por ejemplo, cuando el conjunto blanco anunció el fichaje de Cucurella, fueron varios los medios que acusaron al Madrid de desestabilizar a La Roja. Cuando el Liverpool o el Atleti hicieron lo propio con Víctor Muñoz o Grimaldo, el silencio más solemne hizo acto de presencia en los medios y en los aficionados.
Dos modos de actuar, dos varas de medir
El motivo lo sabe todo el mundo. Y para el que no lo quiera saber, yo se lo recalco: el antimadridismo es, después del madridismo, la corriente más extendida en España. Tal vez ese sea el precio a pagar por ser el club más laureado de la historia, pero eso no significa que se corresponda de ningún modo con la realidad.
Porque si algo es evidente es que el dato siempre mata al relato. Y los hechos son los que hablan cuando las palabras callan. Y en un Mundial en el que la afición ve al Real Madrid como el gran enemigo de España, y al Barça como gran representante, ambos clubes volvieron a dejar claro anoche lo que son.
Pocos minutos después de que España se coronase como campeona del mundo, el Real Madrid lanzó un comunicado de felicitación general: “El Real Madrid C. F., su presidente y su Junta Directiva felicitan a la selección española de fútbol por el Mundial 2026, el segundo mundial de nuestra historia. Enhorabuena a la Real Federación Española de Fútbol por este triunfo histórico para el fútbol español, por el que nos sentimos felices y orgullosos. Felicidades al entrenador y a todo el equipo, a nuestro jugador Marc Cucurella, a todos los componentes de la selección y muy especialmente a la afición española. Enhorabuena a toda España”.
Ese equipo al que acusan por activa y por pasiva de ir contra los intereses de la Selección, de desestabilizar al equipo, y de no aportar jugadores a la causa, fue el primer equipo de España en felicitar la gesta a todo un país. Incluyendo, por supuesto, a todos los integrantes de la victoria.
Por su parte, el Barça, club al que muchos medios y aficionados han abanderado como principal representante de los valores que quiere transmitir esta Selección, se olvidó por completo de felicitar la gesta y se centró en lo que se suele centrar habitualmente: única y exclusivamente sus jugadores.
De hecho, el único mensaje del conjunto azulgrana en sus redes al concluir el partido fue el siguiente: “Lamine Yamal, Dani Olmo, Pau Cubarsí, Pedri, Ferran Torres, Gavi, Eric García y Joan García ganan la final del Mundial y se proclaman CAMPEONES DEL MUNDO”. Ni rastro de una felicitación al equipo, a los aficionados, o al país entero. Solo a sus futbolistas.
Y es que como ya pasó en el Mundial de 2010, al conjunto azulgrana no le interesa lo que haya ganado la Selección, le interesa lo que hayan ganado sus jugadores. Y por eso, al igual que en aquella ocasión, quieren adueñarse de un logro colectivo para sus intereses individuales.
Pero todo esto da igual. Medios y afición verán esto y seguirán juzgando como culpable e interesado al Real Madrid. Porque al fin y al cabo, aunque el fútbol y la política deban ir separados, en el fútbol, para algunos, todo sigue siendo política. Y esos mismos siempre tendrán motivos para criticar al Real Madrid. Que sea fundamentado o no, es lo de menos.