
Jude Bellingham no pudo poner fin a su aventura mundialista en la manera en la que le habría gustado. A pesar de ser una de las grandes figuras del Mundial de Estados Unidos, el inglés y su selección tuvieron que conformarse con un bronce que sabe a poco a la vista de lo cerca que se quedaron de la final.
Tanto Inglaterra como Francia tuvieron que hacer frente a uno de esos escenarios en los que nadie desea estar: el partido por el tercer y cuarto puesto. Un premio de consolación para los que se quedaron a las puertas de la final de la gran cita. Y a pesar de todos, ambas selecciones regalaron un espectáculo para el recuerdo.
Bellingham hace historia y sigue demostrando madera de líder
A estas alturas, y después del Mundial realizado, Bellingham tenía poco o nada que demostrar, Y tal vez por eso fue suplente en un partido al que el mundo miraba de reojo mientras tenía la vista puesta en lo que acontecerá esta noche. Pero ni aun así es suficiente para que Jude no se reivindique.
Especialmente teniendo en cuenta que el ‘10’ de Inglaterra tenía varios récords a mano. El primero, y tal vez más importante, el de convertirse en el máximo goleador inglés en un solo Mundial de la historia. Un registro que, hasta ahora, compartía con su compañero de vestuario Harry Kane.
Con Francia creciendo en el partido y amenazando con una remontada histórica, Bellingham saltó al verde con el objetivo de bajar el soufflé francés y asegurar la victoria inglesa. Muchos podrían pensar que busca su gol, pero Bellingham no es de esos que priorice lo individual por encima de lo colectivo.
Y así fue. Con el partido en la cuerda floja, el combinado inglés forzó un penalti con el que podían sentenciar el partido. Bellingham, líder el equipo y principal lanzador de penaltis cuando no está Kane, tomó el esférico y se dirigió hacia el punto de penalti de la portería defendida por Maignan con la aparente intención de tirarlo.
Nada más lejos de la realidad. Haciendo gala una vez más de su madera de líder, Jude guardó el balón para un Bukayo Saka que estaba a un gol del hat-trick. El jugador del Real Madrid comprendió que el partido de su compañero merecía más ese premio que su propio premio de batir un récord histórico. Una acción que demuestra que Bellingham lo ha entendido absolutamente todo.
Saka lanzó, marcó y sentenció, y Jude fue el primero en acudir a celebrar que ese bronce estaba un poco más cerca. Pero no sería tan fácil, porque Francia siguió apretando y volvió a ponerse a un solo gol de distancia de los ingleses. Y entonces, Bellingham volvió a demostrar su madera de líder, pero ahora con el balón en juego.
Agarró el cuero en el centro del campo, utilizó su poderosa zancada para avanzar metros y plantarse en el área rival, dejó en el suelo a dos zagueros franceses y batió a Maignan en el que es uno de los mejores goles del Mundial. Ahora sí, aseguró el triunfo de los Three Lions con un tanto histórico, y se convirtió en el máximo goleador inglés en un solo Mundial.
Un día más en el que Bellingham demostró ser un líder dentro y fuera del campo. Tanto en el verde como en el vestuario. Y por el camino, demostró lo mismo que ha hecho durante toda la competición: ese centrocampista polivalente capaz de colocarse entre los mejores del mundo está de vuelta. Pocas noticias mejores podría sacar el Real Madrid de este Mundial.