
La hasta ahora corta carrera de Endrick en el Real Madrid es una de lo más peculiar. El joven talento formado en el Palmeiras fue la última gran apuesta de Florentino Pérez por el talento joven del fútbol brasileño, después de que media Europa se pelease por hacerse con sus servicios.
Finalmente fue el conjunto blanco el que terminó llevándose el gato al agua, y Endrick llegó en julio 2024 a un equipo que afrontaba una nueva etapa tras ganar Liga y Champions. Sus inicios dejaban claro que estábamos ante un talento fuera de lo común y, aún con todo, no encontró su sitio.
La constancia de un jugador destinado a triunfar
Para comprender su carrera es importante entender el contexto: cruzó el charco para buscar suerte en el club más exigente del mundo con solo 18 años, con todo lo que ello implica. Y fue presentado en todo un Santiago Bernabéu ante más de 60.000 personas que coreaban su nombre.
Y lo cierto es que, decir que su arranque de blanco fue un fracaso, sería mentir. No solo porque marcase en su debut de blanco, en su estreno frente a su nueva afición el su primer partido con el escudo del Real Madrid en el pecho; sino porque, a pesar de no ser un habitual para Ancelotti, batió todo tipo de récords.
De hecho, durante el primer tramo de su primera temporada de blanco, Endrick cosechó el tercer mejor promedio de goles y minutos de Europa. La joven perla brasileña, durante sus primeros seis meses a las órdenes de Carletto, promedió 1 gol cada 73 minutos, lo cual le convirtió en uno de los delanteros más eficientes del viejo continente.
Sin embargo, el overbooking de piezas ofensivas con las que contaba el técnico italiano lo dejó relegado a un papel residual. La temporada terminó en blanco y Xabi Alonso aterrizó en La Casa Blanca, y la cosa no solo no mejoró, sino que empeoró, y pasó de tener un rol residual a ser prácticamente inexistente.
Una situación que le obligó a buscar un futuro lejos de la capital de forma momentánea, llegando a Lyon en forma de cedido. Su impacto en la Ligue One fue prácticamente inmediato, pues en su tercer partido en Francia, firmó un espectacular hat-trick que dejó a toda la prensa gala boquiabierta.
Durante su aventura en el país vecino, marcó 8 goles y repartió 8 asistencias en 21 partidos. En Lyon era importante, así se sentía y así se lo hacía saber un club que estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por quedarse con él. Sin embargo, el sueño de Endrick seguía siendo el mismo: triunfar de blanco.
Por ello, acabó la temporada, disputó el Mundial y voló directamente a Madrid en busca de cumplir el siguiente paso en el camino a su sueño: convencer a Mourinho. Y la realidad es que el luso quedó impresionado desde el primer momento por la implicación y la determinación mostradas por el brasileño.
Pero como no todo podía ser tan fácil, tras la salida de Gonzalo, el Real Madrid fichó a Espí, más competencia para Endrick, y más leña al fuego que llevó a más de uno a instar al brasileño a buscar otra salida del conjunto blanco, tras lo que interpretaron como una invitación del club a buscar una salida.
Nada más lejos de la realidad. En el Real Madrid, desde Mourinho hasta Florentino Pérez, admiran la determinación de Endrick para triunfar de blanco. Y ese ha sido uno de los aspectos principales que ha llevado al club a cerrar las puertas de salidas para brasileño que, esta vez sí, podría encontrar su ocasión definitiva.
Una ocasión que ni mucho menos ha caído del cielo: Endrick ha trabajado como el que más, incluso cuando todo parecía indicar que su esfuerzo estaba siendo en vano. Pero nunca suele ser así, y, normalmente, el que se esfuerza suele encontrar su recompensa. Endrick ya la tiene, con la firmeza de que, esta vez sí, a la tercera irá la vencida.