
Poco le ha durado el relato a la España ‘neutral’. Y no porque no lo hayan intentado con todas sus fuerzas. Desde el propio Sevilla hasta todo tipo de medios y árbitros también «abanderados» de la imparcialidad. Pero por suerte, por mucho empeño que le pongan, una mentira repetida mil veces no siempre acaba siendo verdad.
Y así ha sido, pues el berrinche del antimadridismo no ha durado ni media hora. No solo porque los hechos y las imágenes hayan dado la razón en todas y cada una de las acciones de ayer al Real Madrid, desde el supuesto codazo en la cara de Arda que terminó siendo un manotazo en el pecho, hasta el «piscina» de Mbappé que denunció Movistar en la retransmisión y que ha acabado mostrándose como un penalti claro.
El Barça vuelve a inventar una nueva norma en el reglamento
Era evidente, con los hechos en la mano, que las denuncias del Sevilla terminarían quedando en nada. Con lo que muchos no contaban era con que, con la publicación de la ref cam de lo acontecido en La Cartuja el sábado, el fútbol español descubriría una vez más que el reglamento se adapta a lo que necesite el Barça en cada momento.
No hace falta ser una eminencia en el arte balompédico para saber que algo raro pasó en el gol anulado a Lo Celso. Desde una mano que viene precedida por un clarísimo empujón de Pedri, hasta una acción que retrocede casi un minuto a otra acción anterior con cambio de posesión incluido.
Sin embargo, los había que, hasta ayer mismo, defendían que la jugada estaba plenamente arbitrada. Pero la ref cam ha revelado la enésima y seguro que no última artimaña del Barça para irse por delante en La Cartuja. Y es que como si de un ojo de halcón en el mundo del tenis se tratase, fue el propio Barça el que reclamó la intervención del VAR.
A los amantes de ese reglamento al que se aferran para encontrar vacíos legales de los que aprovecharse, es importante recordarles un aspecto importante: es el VAR el que reclama la actuación del árbitro de campo, y no al revés. O al menos, eso es lo que pasa en todas las competiciones serias de Europa.
La Liga Española volvió a demostrar de este modo que no esta entre esas competiciones serias. Y aunque en primera instancia De Burgos Bengoetxea no considerase necesaria la actuación del videoarbitraje en esa jugada, un día más, Pedri volvió a enfundarse la capa de salvador del Barça. Pero esta vez, sin el balón en juego.
😳 "Cerro, chequéame la mano que es lo que me piden". ❌ "Para mí hay un gesto que no es punible". 🗣️ La conversación entre De Burgos Bengoetxea y Del Cerro Grande en la mano del Cucho en el Betis-Barça. https://t.co/HNGMzkKQON
— laSexta Deportes (@Sexta_Deportes) October 19, 2026
Que el árbitro de campo llame al VAR porque uno de los 22 jugadores de campo lo pide es, cuanto menos, curioso. Pero es que De Burgos Bengoetxea no solo incumple la norma que dice que es el VAR quien dicta cuando intervenir o no, sino que el propio colegiado vasco dejó la prueba del delito: «Chequéame la mano que es lo que me piden, Cerro».
Como bien dijo Mou, el gato ya no se esconde. Al gato ya no le importa robar a plena luz del día. Porque el gato es plenamente consciente de que, al final del día, sus víctimas ya no se quejan de los atracos a mano armada siempre que sea ese gato el que los cometa.
Como habrá sido el asunto que incluso el colegiado Iturralde González, abanderado del antimadridismo en la época de Villar, que reconoció celebrar las derrotas del Real Madrid frente al Barça en el Clásico, ha salido a pedir explicaciones por lo sucedido
Al fin y al cabo, así es como funciona el fútbol español: una jugada que el árbitro no considera punible acaba siendo revisada simplemente porque Pedri lo exige. Un VAR que, en España, no es una herramienta arbitral, sino un arma al antojo de los futbolistas. Siempre y cuando vistan un escudo y unos colores concretos, claro.
Pero al final, es lo de siempre. A la mayoría de aficionados españoles no les importará esto, y seguirán enrocados en que ella expulsión de Arda Güler propició la victoria del conjunto blanco. Da igual las pruebas que les enseñes, no hay peor ciego que el que no quiere ver.
Y mientras tanto, el Barça sigue campando a sus anchas por todos los campos de España, y ahora lo hace de manera mucho más peligrosa que antes. Porque ahora se han dado cuenta de que manejar el relato popular es un arma muchísimo más efectiva que pagar 18 años al vicepresidente del CTA. Santigüémonos, porque quién sabe qué será lo siguiente.