
Afrontaba el Real Madrid en Alemania el último partido de su pretemporada, a tan solo seis días para que la segunda etapa de José Mourinho al frente del conjunto blanco arrancase de manera oficial. Enfrente, un viejo conocido del club merengue: el Schalke 04.
La gran novedad giraba en torno a que, por primera vez, Mou contaba con todos los futbolistas de la plantilla. Algo que aprovechó desde el primer minuto, puesto que en el once inicial incluyó a piezas como Mbappé, Konaté o Courtois, que aún no habían debutado a sus órdenes.
El tridente blanco despedaza al Schalke en la primera mitad
Los primeros compases estuvieron marcados por el mismo aspecto que el resto de encuentros de pretemporada: una presión muy alta que apunta a ser una de las señas de identidad de este nuevo Real Madrid de Mourinho. Un modus operandi sobre el verde que no tardó ni cinco minutos en dar resultado.
Y es que una alta presión de Valverde y Bernardo desde la medular, y de Arda Güler desde la mediapunta, obligaron al conjunto alemán a buscar una solución hacia atrás en la salida del balón. Con lo que no contaban era con que por allí estaba un Kylian Mbappé que parece seguir en el mismo modo del Mundial.
El francés interceptó el esférico y, haciendo gala del habitual colmillo al que ya tiene acostumbrado al madridismo, la colocó pegada al palo corto de Karius para adelantar al conjunto blanco y, además, marcar su primer tanto de la temporada con el conjunto blanco. Una tarea que le llevó tan solo 5 minutos.
Ya por delante en el marcador, los de Mou no levantaron el pie del acelerador. La sociedad Bernardo-Valverde empezaba a funcionar a la perfección, tanto en la faceta de creación, a cargo del luso, como en la de destrucción, a cargo del uruguayo.
Y por delante de ellos, Güler era el encargado de poner a correr a los de arriba. Y esta sociedad lucía tan impecable como en la pasada temporada, pues la perla turca encontraba constantemente los desmarques de Vini, Brahim y Mbappé, con jugadas que se sucedían a la espalda germana.
En una de esas, a punto estuvo Mbappé de marcar el segundo tras un gran pase del turco. El francés causaba auténticos destrozos de la zaga alemana, que no parecía dar con la clave para frenar sus internadas, que se sucedían por el centro, por la izquierda y por la derecha.
Los de Mou eran dueños y señores del partido, y el Schalke tenía auténticos apuros para robar el esférico a los blancos, hoy de rosa. Al afilado colmillo de Mbappé se sumaba la incidencia de un Vini que también causaba estragos por la izquierda, poniendo en verdaderos apuros a la zaga.
El segundo parecía al caer, y así fue. Con Arda Güler como protagonista, que puso un córner con música justo en el punto de penalti, donde encontró un remate impecable de Huijsen ante el que nada pudo hacer Karius, poniendo justicia en el marcador.
Este tanto, sin embargo, tampoco sirvió al conjunto blanco para levantar el pie del acelerador. Lo seguía intentando por todos los perfiles de ataque, con Vini, Mbappé y Brahim generando pavor cada vez que recibían en la zona de tres cuartos de campo.
De hecho, recién superada la media hora, Vini tuvo su gol tras un gran balón de Mbappé. Sin embargo, cuando el ‘7’ ya estaba celebrando, Becker estuvo muy acertado para sacarla bajo los palos.
Ya al borde del descanso, la presión del conjunto blanco descendió, y el Schalke respiraba por primera vez en el partido tras casi tres cuartos de hora de acoso y derribo por parte de los de Mourinho. Y con poco más por delante, el colegiado señaló el camino hacia el vestuario.
Muchos cambios pero mismo dominio en la segunda parte
En la segunda parte, Mou movió el banquillo, dando entrada a Lunin, Rüdiger, Camavinga y Carlos Espí, en una clara demostración de que el luso quiere tener a todos enchufados de cara al debut liguero del próximo sábado.
Y si bien el conjunto germano salió mejor plantado en la segunda mitad, acercándose un poco más al área de Lunin de lo que lo hicieron a la de Courtois en la primera mitad, los de Mou no tardaron en volver a poner tierra de por medio sobre el verde.
Ahora, la referencia arriba era Espí. Y sus compañeros lo sabían. Por ello, en una jugada por la izquierda iniciada por Vini y continuada por Carreras, el lateral encontró centró del área al delantero, que un día más, en uno de sus primeros balones la mandó para dentro, poniendo el tercero en su marcador y el segundo en su cuenta esta pretemporada.
Tras este gol que sellaba el encuentro, Mou siguió moviendo el banquillo, y la afición vio el debut de dos piezas muy ilusionantes; Cucurella y Diomande, a la misma vez que dio la bienvenida de vuelta a un Bellingham que disputaba sus primeros minutos a las órdenes de Mou.
Los cambios no cambiaron el guion del encuentro, que seguía siendo completamente dominado por los de Mou. Y en una vieja simbiosis conocida por la afición blanca, Bellingham encontró desmarcado a un Vini que volvió a superar a Karius. Sin embargo, el ‘7’ se encontraba en posición antirreglamentaria, y el gol no subió al marcador.
Ya cerca de la fase final del encuentro, los alemanes metieron una marcha más en busca del tanto del honor. Sin embargo, el conjunto blanco, que hizo gala durante todo el encuentro de una gran comodidad en ataque, hizo lo propio en defensa, con una zaga muy sólida y un Lunin muy seguro cuando el Schalke probaba suerte.
En la recta final, el Real Madrid parecía dispuesto a dar por bueno el resultado, poniendo calma a todas las fases del encuentro. Y una de las grandes noticias de este tramo final fue el debut de Illia en el Real Madrid, siendo la gran apuesta del conjunto blanco para ocupar la portería del club de cara al futuro.
Poco más hubo que contar, en un encuentro en el que el Real Madrid dominó, se gustó y venció con contundencia en el mejor partido de una pretemporada que ha dejado claros todos los principios del conjunto de Mou. Próxima parada, ahora sí de verdad, el debut liguero frente a al Espanyol, el próximo sábado a las 21 horas.