
Conforme pasan los días, se antoja cada vez más complicado que el Real Madrid de un golpe en el mercado sobre la bocina. No porque el conjunto blanco no necesite el fichaje de alguna pieza clave para terminar de perfeccionar una plantilla ya de por sí muy completa, sino porque los aspectos secundarios no terminan de encajar.
El primero de ellos tiene que ver con la operación salida. Ni Asencio ni Camavinga, dos de los descartes de Mourinho desde el día uno, parecen dispuestos a salir, lo cual complica la llegada de nuevas piezas. Sin embargo, en lo que respecta al fichaje de un centrocampista, las opciones tampoco terminan de convencer en La Casa Blanca.
Un mercado que no termina de convencer al Real Madrid
Poco o nada tiene que ver la situación en el centro de la zaga, en la que el objetivo está claro: Alessandro Bastoni. Y si el conjunto blanco encontrase una salida a Asencio, se lanzarían a por el fichaje del italiano. Sin embargo, en la medular, confirmada la marcha de Rodri al Barça, el problema es que no hay un perfil que termine de convencer al Real Madrid.
Un hecho que ha sido la tónica habitual a lo largo de los dos últimos veranos, en los que han sonado varias piezas, pero ninguna ha terminado de convencer en La Casa Blanca. El pasado verano, Angelo Stiller fue uno de los nombres más comentados, pero, finalmente, el conjunto blanco no terminó de lanzarse a por su fichaje al no estar convencidos.
Algo similar ocurre este mercado, en el que, a pesar de haber varios perfiles aparentemente disponibles, ninguno de ellos termina de encajar con lo que busca el conjunto blanco. Se ha hablado mucho de Manuel Locatelli, uno de los favoritos de Mou, pero su edad y su perfil no terminan de encajar en la faceta de creación que busca el conjunto blanco.
Luego suenan otras muchas opciones, como las de Martín Zubimendi o Adam Wharton. En ambos casos, a pesar de ser futbolistas bien valorados en La Casa Blanca, el principal impedimento se encuentra en el precio de un traspaso que, con casi toda seguridad, rondaría los 100 millones de euros.
Una cifra que el Real Madrid no está dispuesto a invertir en jugadores que no consideren generacionales. Sí lo ha hecho con Diomande, y sí lo hizo hace tres veranos con Bellingham, pero estamos hablando de jugadores que el equipo de scouting del Real Madrid consideraba estrellas en ciernes, mientras que el conjunto blanco entiende que los recién mencionados son más bien jugadores corales.
Después se encuentran algunas jóvenes promesas que sí encajarían con la política de fichajes del Real Madrid, como es el caso de Kees Smit, una de las grandes perlas del fútbol neerlandés a la que se rifa media Europa. Sin embargo, su falta de experiencia en la élite y la millonada que pide el AZ Alkmaar a todo el que llama a su puerta es otro de los factores que hace que el conjunto blanco no termine de decidirse.
Y esa es la situación del conjunto blanco en el centro del campo. Una situación similar a lo que ocurría con Rodri, jugador que encajaba por características futbolísticas, pero no por edad ni historial de lesiones. Y para llevar a cabo una operación que sobrepase sobradamente los 100 millones de euros, el Real Madrid quiere estar seguro de que ficha al hombre correcto. Es por ello que, a pesar de la evidente falta que hace un centrocampista en La Casa Blanca, el club no cometerá errores fruto de la precipitación. Y si a la espera de encontrar esa oportunidad de mercado que termine de una vez por todas con el problema, Mou tiene que tirar con lo que tiene en la plantilla, así se har