
Existen muchas cosas contra las que es muy difícil competir sobre un terreno de juego. Y el doble rasero a la hora de aplicar las reglas es una de ellas. Un aspecto al que, por desgracia, el Real Madrid está tristemente acostumbrado, tal y como demuestran 18 años de pagos al vicepresidente del Comité Arbitral.
Ya no queda nada de eso. Al menos que se sepa –quién sabe lo que depara el futuro-. Y sin embargo, en La Casa Blanca la sensación sigue siendo de un trato desfavorable hacia todo lo que lleve el escudo del Real Madrid. Y el último encuentro frente al Betis fue el claro ejemplo de ello.
La amarilla que ejemplifica el trato al Real Madrid en España
Son muchas las cosas que se podrían destacar del encuentro de La Cartuja. Sin embargo, más allá de lo que influyó directamente al transcurso del partido, hubo un detalle que ejemplifica a la perfección el trato que recibe el Real Madrid en todos los campos de España.
Un detalle ejemplificado por Vinicius y Hernández Hernández. Es por todos sabido que el colegiado canario no tiene ningún tipo de afecto hacia el Real Madrid, y mucho menos hacia el brasileño. Una falta de consideración que, el viernes, llegó a ubicarse incluso por encima del reglamento.
Vamos ahora con una pequeña lección sobre normativa y reglamento en el fútbol español: desde hace dos temporadas, y con el objetivo de evitar esas aglomeraciones de futbolistas en torno a los árbitros, se determinó, al igual que en otros deportes como el rugby, que solo el capitán podría hablar con el árbitro.
Cualquier jugador que no fuera el capitán y se dirigiese al árbitro, podría ser objeto de tarjeta amarilla. Una norma que, sin embargo, no se cumple a rajatabla, pues son muchos los colegiados que intercambian opiniones con los futbolistas sin necesidad de una tarjeta de por medio.
Pues bien, en el caso del Real Madrid es todo lo contrario. Tras la polémica suscitada por el canario, Vini, enfundado con el brazalete de capitán, se dirigió a él. La respuesta del juez fue tan desafortunada como significativa: no solo no aceptó que el capitán del Real Madrid se dirigiera a él, sino que no tardó ni 3 segundos en mostrar la amarilla.
En el acta del partido, el colegiado señaló el motivo de la amonestación: “Por realizar observaciones de carácter técnico a una de mis decisiones una vez finalizado el encuentro”. Es decir, le sacó tarjeta amarilla por hacer lo que se le permite como capitán.
Este hecho es aún más flagrante cuando se compara con el trato con cualquier otro futbolista de la competición española. Sin ir más lejos, tras hacer una entrada de tarjeta roja, Ortiz Arias compartió impresiones entre risas con Lamine Yamal, sin ser, por supuesto, capitán del Barça.
Este hecho ya no sorprende en La Casa Blanca, donde dan esta situación completamente por perdida. Sin embargo, la realidad es que la diferencia arbitral en el trato sigue siendo flagrante, a pesar de que, en teoría, ya no existen pagos hacia ningún miembro del comité arbitral. Y es por eso que, en los últimos años, ganar una Liga tiene casi tanto valor como ganar una Champions.