
Hoy ha sido el día en el que, por primera vez desde 2013, José Mourinho ha vuelto a dar una rueda de prensa como entrenador del Real Madrid. El técnico portugués ha comparecido ante los medios de comunicación españoles con el escudo blanco en el pecho, en una rueda de prensa en la que no se ha dejado nada en el tintero.
En la víspera del debut liguero del Real Madrid, Mou ha hablado de muchas cosas relativas al funcionamiento de su nuevo Real Madrid. Pero entre tantos otros conceptos tácticos, el luso no ha perdido la ocasión para dejar un recado que a muchos les ha traído reminiscencias del pasado.
Mou lanza su primera gran advertencia al vestuario
Si algo ha destacado en los primeros meses del portugués al frente del conjunto blanco en esta primera etapa, es su concepción de hacer de la plantilla un equipo unido. Por eso, hasta la fecha, la gran mayoría de palabras procedentes de la boca de Mou han sido halagos.
Sin embargo, la rueda de prensa de hoy ha demostrado que Mou recuerda perfectamente en qué fracasó su vestuario allá por 2013. Primero, porque los egos se antepusieron al interés común por parte de muchos miembros del vestuario. Segundo, muchos lo recordarán: las filtraciones.
Ese fue exactamente el punto de ruptura entre Mou y la plantilla. Un tema que se habló hasta la saciedad en el momento, y que los protagonistas han seguido recordando años después. De hecho, en el reciente documental de Netflix sobre el luso, algunas piezas como Marcelo aseguran que siguen queriendo “saber quién es la rata”.
Una rata que Mou buscó a destajo. Y si bien no hubo confirmación de quién era el encargado de aquellas filtraciones, sí hubo muchos rumores que apuntaban hacia direcciones muy concretas. En esta etapa, Mou no quiere llegar a ese punto, y así lo ha demostrado en la rueda de prensa.
Lo ha hecho a través de una pulla lanzada al ser preguntado sobre el 11 titular del debut liguero. Una pregunta ante la que ha sido tajante, asegurando que tanto él como los protagonistas saben quién jugará, tras lo que ha lanzado una advertencia a la prensa: “Debería preguntaros a vosotros, a ver quién tiene los mejores contactos”.
Un mensaje que fue acogido entre risas en la sala de prensa, pero que tuvo poco de broma. Y es que lo que muchos han entendido como un simple chascarrillo, esconde tras de sí una realidad que será uno de los grandes mandamientos del Real Madrid: Mou no quiere traidores en su vestuario.
Allá por 2013, ya cometió el error de entrar en una guerra contra las filtraciones. Una guerra en la que, al final, él salió perdiendo, a pesar de apuntar con el dedo en repetidas ocasiones la dirección hacia la que tenía que mirar el madridismo para encontrar al que estaba siendo injusto con sus compañeros.
Ahora, puede parecer otro Mou. Más mayor, más tranquilo. Y tal vez así sea, pero eso no implica que el portugués vaya a permitir ningún tipo de sublevación dentro del vestuario. Porque si algo quedó demostrado durante su primera etapa, es que la única forma de que las cosas funcionen es que todos actúen en favor de los bienes del equipo.