
Afrontaba el Santiago Bernabéu un día especial. No solo por suponer la bienvenida de la nueva temporada en competición oficial, sino por representar, 4.834 días después, el regreso de José Mourinho a la que fue su casa entre 2010 y 2013. Y el respetable blanco le respondió con una de las ovaciones más sonoras que se recuerdan.
El portugués devolvió el cariño al Bernabéu y a su público en una noche que también era muy especial para él, y en la que, además, repetía el mismo once con el que se llevó la victoria en el primer partido de la temporada frente al Espanyol, en esta ocasión, para hacer frente a la Real Sociedad.
Un gol sobre la bocina empañó una buena primera parte
En la que era la carta de presentación del nuevo Real Madrid de Mou frente a los suyos, el conjunto blanco afrontó el partido desde el minuto uno apostando por una presión alta que se ha convertido ya en una de las señas de identidad del nuevo Real Madrid 2.0 del portugués.
Gracias a esa presión y a la dificultad que imponía en la salida de balón del conjunto txuri-urdin, el Real Madrid se apuntó la primera ocasión del partido, y lo hizo con un disparo de Vini desde la frontal que se marchó por encima de la portería defendida por Remiro.
Durante esos primeros minutos, el conjunto blanco amenazó con mucho peligro a la espalda de la zaga blanca, ya que antes de cumplir los 10 minutos de partido Mbappé tuvo otra ocasión que ahora sí obligó a Remiro a intervenir, después de un remate bastante forzado del francés.
Sin embargo, los visitantes demostraron que también tenían una buena dosis de peligro. Y una pérdida en la frontal del área terminó con Oyarzabal plantándose al borde del área pequeña, y acertó a lanzar un disparo con su derecha que ahora obligó a Courtois a realizar también la primera parada del encuentro.
Pasaron los minutos y las fuerzas se fueron igualando poco a poco, con ambos equipos tocando con calma en la medular, buscando algún punto de fractura en la zaga del equipo rival, sin encontrarlo durante una buena fase de la primera mitad.
Sin embargo, al borde del ecuador de la primera parte, la alta presión de los de Mou volvió a surtir efecto, y Mbappé encontró desde la frontal del área a Vini desmarcado, le envió el balón al ‘7’ que, sin embargo, tras perfilarse para golpear con su pierna diestra, no logró superar a Remiro, que volvía a salvar el primero de los blancos.
La Real seguía amenazando al contragolpe, e instantes después de esa jugada, Sergio Gómez firmó una volea con la pierna izquierda que pasó rozando el palo izquierdo de la meta defendida por Courtois, en el que habría sido uno de los goles de la temporada.

Foto: @realmadrid.
Pero tal fue la presión de los de Mou, que acabó surtiendo efecto. Y el primer gol de la segunda etapa del luso llevó el sello de la primera: Valverde rompió líneas con una potente arrancada en la que dejó atrás a dos rivales, y encontró el desmarque de ruptura de un Mbappé que, gracias a un magnífico control orientado y un golpeo con la izquierda que la puso en la escuadra, rompió la igualdad.
Poco o nada le duró la alegría a Mou, que solo tres minutos después del tanto del ‘10’ vio como Sucic empataba tras un balón muerto en el área de Courtois al que no llegó Carreras, y que batió al belga sobre la bocina, poniendo de nuevo las tablas en un momento psicológicamente complicado para los blancos.
El Real Madrid de Mou muestra sus armas en la segunda
Era de esperar que el conjunto blanco saliera en tromba en la segunda mitad. Y así fue. No tardó el conjunto blanco ni dos minutos en volver a repetir una de las más claras de la primera parte. Nuevamente Mbappé encaró frente a la portería pero, una vez más, su golpeo salió demasiado centrado.
Ahora sí, los de Mou consiguieron encerrar a la Real en su área. Con ofensivas por todos los frentes de ataque, el entramado defensivo txuri-urdin comenzaba a hacer aguas. Y un recién incorporado Cucurella estuvo a punto de encontrar un pase de la muerte tras una acción de Vini, pero no encontró a nadie.
Con la Real encerrada, el partido estaba para una genialidad. Y así fue. Valverde encontró a Mbappé en la frontal, y el francés firmó una veloz, preciosa y precisa pared con Bellingham que lo dejó solo frente a Remiro, ahora sí, superándole y poniendo el 2-1 en el marcador.
Ya por delante en el marcador, el Real Madrid se gustaba aún más, con un Bellingham superlativo que destrozaba los entramados del conjunto visitante allá por donde aparecía. Y donde el acierto no hizo acto de presencia, sí lo hizo la constancia del inglés.
El ‘5’ tomó el balón en el perfil derecho, encaró, regateó y buscó el espacio, pero su golpeo fue repelido por la zaga vasca. Lejos de rendirse, el inglés siguió peleando el balón tras el rechace, se hizo con él, y regaló a Vini un pase de la muerte para que el carioca marcase el tercero a placer.
El inglés seguía en modo superestrella, y en apenas 15 minutos de un muy buen Real Madrid, los de Mou sentenciaron el partido. Sin embargo no todo parecía quedarse ahí, sino que el conjunto blanco apuntaba a querer más.
Y ya con Bellingham en el banquillo, Vini y Mbappé tomaron las riendas del inglés. Y con dos futbolistas de tanta clase, se puede esperar cualquier cosa. En una jugada por el perfil izquierdo, Vini firmó una exquisita asistencia, solo al alcance de jugadores tocados por una varita. No estuvo muy lejos de ella la definición del ‘10’, que la picó por encima de Remiro para firmar el hat-trick.
Con el partido ya resuelto, Mou empezó a mover el banquillo, y presentó a su público a un Diomande con cartel de galáctico, que recibió una espectacular ovación del respetable, y un Carlos Espí que también fue recibido entre vítores por el respetable.
De hecho, de sus botas, concretamente de una gran acción individual que resolvió Remiro con una gran parada, tras la cual Brahim solo tuvo que empujar el rechace. Sin embargo, el tanto de la manita quedó anulado por posición antirreglamentaria del joven delantero español.
Ya no había dudas: el nuevo Real Madrid de Mou había llegado. El Santiago Bernabéu disfrutaba de un nivel balompédico que no se veía desde hace mucho tiempo por Chamartín, con Bellingham, Vini y Mbappé rindiendo a su mejor nivel, pero secundados por una magnífica actuación de todos sus compañeros. Y si todo sigue así, todo parece indicar que, pase lo que pase el madridismo va a divertirse.