
José Mourinho es mucho más que un excelente entrenador. Y este es un aspecto imprescindible para poder triunfar con un equipo del calibre del Real Madrid, en el que tener amplios conocimientos tácticos nunca ha sido suficiente. De hecho, más allá de ser grandes entrenadores, los mejores técnicos de la historia blanca han sido grandes gestores.
No fue casualidad que, en su primera etapa de blanco, Mou cogiese a una plantilla con la moral comida y la convirtiese en la más competitiva de Europa. Para ello, más allá de instaurar una exigencia a la altura del club, es y fue fundamental que el luso comprendiera lo que necesitaba la plantilla. En su momento lo hizo, y ahora apunta a repetirlo.
Mou tiene en el bolsillo a la plantilla… y la plantilla a Mou
Son muchos casos los que ejemplifican a la perfección esta excelente gestión que el portugués está llevando a cabo en un tiempo récord. Sin embargo, el caso más evidente es el de Vinicius Júnior, que, con la influencia del luso, ha pasado de estar en el ojo del huracán a ser el hombre más feliz de la plantilla.
Poco o nada tiene que ver la situación del ‘7’ con la vivida durante la primera vuelta del año pasado. En ese momento, Vini no sentía respaldo frente a rivales y arbitrajes por parte del que era por entonces su técnico. Es más, en más de una ocasión, como fue aquel infame Clásico, se sintió señalado delante de su público.
Una acción que muchos aún no han perdonado, y por la que le siguen culpando del fracaso de la pasada campaña. Ahora, con Mou en el banquillo, Vini sabe que la situación es plenamente consciente, pues sabe a ciencia cierta que tiene en el banquillo a alguien dispuesto a romperse la cara por él dentro y fuera del campo.
Tras la primera jornada, Mou no dudó a la hora de salir a rueda de prensa a realizar una defensa a ultranza a su jugador. Una defensa que ayer se aplicó dentro del campo. En ciertos momentos del partido, Vini fue silbado por un sector de la afición, después de intentar algunas internadas por la banda sin éxito.
Mou lo alentó a seguir intentándolo, y los resultados llegaron solos: el brasileño firmó un gol y una excelente asistencia que fueron más que suficientes para acallar todas las críticas de ese pequeño sector de la afición. Entonces, a sabiendas de lo necesario del gesto, lo sustituyó para que recibiera el cariño del Bernabéu.
En su salida, recibió una merecidísima ovación del público, y mientras se dirigía al banquillo con una sonrisa, las cámaras captaron cómo el portugués le instaba a disfrutar de la ovación de su público. Esa es la gran diferencia entre un simple entrenador, y un técnico preparado para triunfar en un club como el Real Madrid.
Algo que no solo se explica con Vini, sino con toda una plantilla que parece encantada con tener a Mou al frente. Otro ejemplo es Carlos Espí, jugador que ha sido suplente en los dos partidos oficiales, no ha disputado una amplia cantidad de minutos y, aún así, parece el jugador más feliz de la plantilla. Porque Mou le hace sentir que es tan importante como Vini.
Todo ello lleva a un mismo camino: la plantilla está a muerte con Mou. Porque al sentir que tienen en el banquillo a alguien dispuesto a traspasar cualquier barrera por ellos, se sienten en duda de devolverle esa confianza. Y así lo demuestran los posts de Instagram en los que piezas como Bellingham o Vini incluyeron fotos con el luso.
Por ello, todo parece indicar que con una gestión tan brillante del vestuario, este proyecto, ahora sí, parece condenado a triunfar. Porque Mou ha conseguido hacer que las estrellas se sientan respaldadas y los suplentes se sientan estrellas. La clave del éxito con la que ya triunfó hace tres lustros… y ahora podría repetir éxito.