
El retorno de José Mourinho a La Casa Blanca está dejando un aroma de déjà vu allá por donde pasa. Muchos recordarán aquel “si no tienes un perro para ir a cazar y tienes un gato, vas con el gato porque solo no puedes ir”. Una frase con la que avivaba la competencia entre Benzema e Higuaín, y que vuelve a poner en práctica hoy en día.
Con la salida de Gonzalo, Mou no estaba ni mucho menos dispuesto a quedarse sin un ‘9’ de área esta temporada. Por ello, el Real Madrid cerró a Carlos Espí en una operación relámpago, que brinda al luso un perfil que no tenía en la plantilla, y que vuelve a poner de manifiesto el debate entre el perro y el gato.
Endrick y Espí, el perro y el gato
La presencia de Endrick en el nuevo Real Madrid de Mourinho ya era una realidad. Y si el luso hizo tanto hincapié en quedarse con Gonzalo era porque son perfiles totalmente complementarios. No es casualidad que, con la marcha del canterano, el portugués señalase directamente al delantero del Levante, que tiene todo lo que Endrick no puede dar.
Es otra etapa de su vida, y muy probablemente, Mou ya no apueste por esas técnicas para motivar a sus jugadores. Pero si volviera a utilizar la metáfora del perro, sin lugar a dudas, Espí sería el perro y Endrick el gato. O lo que es lo mismo, Espí sería Higuaín y Endrick Benzema.
No por asemejarse en sus cualidades futbolísticas, sino por lo que puede pedir a uno y otro ariete dentro del campo. Comenzando por el brasileño, es justo decir que Endrick es más un delantero móvil que un ‘9’ clásico: se mueve por toda la parcela de ataque, y puede hacer daño tanto por el centro como por cualquiera de las dos bandas.
Además, su fútbol tiende a empezar en la zona de tres cuartos, lejos del área, y busca tener influencia en las acciones de juego en casi todos los contextos. Esto lo convierte en una pieza mucho más versátil, que, como un gato, se caracteriza por la velocidad, la agilidad, y la capacidad de ser indetectable entre líneas.
Todo lo contrario que lo que busca Mou en Carlos Espí. El flamante fichaje del Real Madrid hace gala de 1,94 metros de altura, lo que lo convertirá en la gran referencia ofensiva del Real Madrid en el área rival cuando esté dentro del campo. Un delantero clásico cuyo juego consiste en rematar todo lo que pase cerca de él.
Una pieza que se asemeja a lo que ofrecía Gonzalo, siendo dos futbolistas que, a grandes rasgos, son ‘9’ clásicos de área, pero que, gracias a su fantástico juego aéreo, brinda un arma extra al conjunto blanco, especialmente para esos partidos en los que el rival se encierra y los centros laterales se convierten en la principal vía de ataque.
Un perfil del que el Real Madrid carecía desde hace dos años. Concretamente, desde que Joselu abandonó La Casa Blanca para poner rumbo a Arabia. Y sus números evidenciaron la falta que le hace al club un delantero así: con 34 años, en una sola temporada, marcó 20 goles.
Dos perfiles tan distintos que se convierten en piezas absolutamente complementarias, capaces de brindar al conjunto blanco lo que pueda necesitar en cada contexto. Y ahora, Mourinho, más allá de un plantel de estrellas, si no puede salir a cazar con el perro, tendrá que volver a ir con el gato… o lo que es mejor aún, ahora puede salir a cazar con los dos.