La primera victoria de Mou en un Real Madrid con destellos de su primera etapa (1-2)

Viajó el Real Madrid hasta Hungría para disputar el segundo y penúltimo encuentro de la pretemporada blanca en el camino hacia la nueva campaña a las órdenes de José Mourinho. Después del empate en el primer encuentro frente a la Fiorentina, ahora esperaba el Ferencváros en Budapest.

El feudo del conjunto húngaro acogía un encuentro al que el conjunto blanco acudía estrenando equipación, pero con un once muy similar al del fin de semana pasado, con Brahim como gran novedad en el once de Mou, con acompañado por Endrick y Ciria en el frente de ataque.

Dominio total rematado por La Fábrica

Señaló el colegiado el inicio del encuentro, y ambos equipos trataron de hacerse con el dominio del esférico, después de unos primeros compases macados por un ida y vuelta en el que ambos equipos intentaron golpear duro.

No tardó mucho el conjunto blanco, hoy luciendo un elegante verde oscuro, en hacerse con el dominio de la pelota, comandado por un brillantísimo Arda Güler que se hizo dueño y señor del partido en la primera mitad.

De sus botas nacieron los primeros acercamientos de los de Mou a la portería rival. De hecho, la primera gran oportunidad de los madridistas nació de las botas del turco, que colgó un balón desde la derecha que encontró un remate de Endrick que se marchó ligeramente por encima del larguero del meta local.

La banda derecha se postuló como el principal frente de ataque del conjunto blanco, hoy de verde, que llevó a cabo por este perfil rápidas combinaciones entre Dumfries y Brahim en busca de llegar a línea de fondo.

Pasado el ecuador de la primera mitad, el conjunto blanco ya era dueño y señor del encuentro, aunque no terminaba de crear un peligro constante sobre la meta del Ferencváros. Por su parte, el conjunto blanco amenazaba al contragolpe, y Cadu tuvo la primera con un remate franco que mandó a las nubes.

Pasada la pausa de hidratación, Endrick se convirtió en el gran arma del Real Madrid, tratando de intervenir en todas las jugadas de ataque de los de Mou. Fue precisamente el brasileño el que se apuntó la más clara del partido, con un mano a mano en el que la intentó picar y se encontró con la magnífica intervención de Dibusz.

Junto al delantero brasileño, Güler seguía causando verdaderos estragos en la zaga húngara. Y poco después del intento del brasileño, el turcó se revolvió en el área y buscó un golpeo con la zurda que despejó en última instancia la zaga húngara, ya muy hundida en su área.

Sin embargo, en una tarde con tanta presencia de La Fábrica, el gol no podía tener otro origen. Y al borde del descanso, en una segunda jugada tras un córner, Ciria colgó un balón al primer palo que encontró un excelente remate de Mario Rivas, ante el que ahora no pudo hacer nada el meta local, adelantando de este modo al Real Madrid al borde del descanso, sin dejar tiempo para mucho más.

Destellos de un gran potencial en la segunda mitad… lastrados por el cansancio

La segunda parte arrancó con un nuevo aroma completamente distinto. Y lo de nuevo fue algo literal, pues debutaron Carlos Espí y Bernardo Silva, y también saltó al campo el recién renovado Vini, en una serie de cambios con la que Huijsen también debutó esta temporada.

Y esta sangre nueva no tardó ni cinco minutos en dejar su sello en el partido. Poco después de la reanudación, Endrick, Güler y Valverde firmaron una combinación a una altísima velocidad que recordó al Rock & Roll del viejo Real Madrid de Mou, que acabó con un pase atrás de El Halcón que Carlos Espí mandó para dentro en el primer balón que tocó de blanco.

Una presentación a la altura de lo que espera el conjunto blanco del delantero español: que convierta en gol todo lo que toque. Las sensaciones eran muy buenas, pero, con el paso de los minutos, del mismo modo que pasó en Austria, los jugadores empezaron a notar el cansancio.

Esto hizo que el conjunto blanco disminuyese su presencia sobre el verde y, por ende, los húngaros la subieran. Y tras varios minutos de apretar, el Ferencváros recortó distancias tras un disparo de Kodro ante el que nada pudo hacer Lunin.

Siguió moviendo Mou el banquillo, pero los jugadores que llevaban 90 minutos sobre el verde notaban mucho la falta de ritmo propia de la pretemporada, mientras que el conjunto húngaro seguía apretando en busca del empate.

Poco a poco, eso sí, buscaba el conjunto blanco minimizar los daños de los ataques de los locales a través del control del partido. Una labor en la que Güler, que fue la brújula del Real Madrid, tuvo un papel claro, siendo la figura más destacada del encuentro.

Ya en los últimos minutos, el Ferencváros apuraba sus opciones de sacar un empate al campeón de Europa, pero comenzaba también a notar el peso en las piernas, mientras que los de Mou se sentían cada vez más cómodos sobre el verde conforme se acercaba el pitido final. Sin embargo, lo húngaros seguían intentándolo, y rozando el descuento estuvieron a punto de empatar el encuentro con un golpeo desde la frontal que se fue desviado, en la que fue la última ocasión del encuentro.

Con todo ello, en un partido que, al igual que el de Austria, fue de más a menos debido al cansancio propio de la pretemporada, Mou volvió a ganar con el escudo del Real Madrid en el pecho 13 años después, en la que será sobre seguro la primera de muchísimas victorias en su nuevo Real Madrid. Próxima parada, el próximo miércoles: Deportivo de la Coruña.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *