Un escudo que no es digno para todos

Dentro de las muchas dudas que ha dejado el mercado de fichajes del Real Madrid, existen algunas certezas. La primera de ella, y sin más preámbulos, es una realidad innegable: Rodri era una pieza que venía de maravilla al conjunto blanco. Una importante base de la que partir.

Que el Real Madrid quería a Rodri es otra de esas certezas innegables.  Lo querían y lo intentaron, sí, pero no a cualquier precio. Lo que parecía otra certeza, aunque ahora ya existan muchas dudas al respecto, es que Rodri tuviera la misma voluntad de jugar en el Real Madrid. Porque ahora, salvo giro drástico en los acontecimientos, todo apunta a que terminará vistiendo los colores del Barça.

Rodri elige el Barça… y el Real Madrid no tiene nada que lamentar

Durante las últimas 24 horas, se han llevado a cabo todo tipo de especulaciones: que el Real Madrid nunca lo quiso, que Florentino Pérez hizo saltar por los aires la operación dilatándola lo máximo posible, que José Mourinho considera un fracaso la operación… Pero, entre todas ellas, hay un escenario que viene del entorno del propio Rodri.

Un escenario que contó anoche el periodista Antón Meana en El Larguero, en palabras del propio agente del centrocampista. El agente aseguró que el Real Madrid hizo “una oferta irrechazable a Rodri tras el Mundial. Sin embargo, ayer mismo, el futbolista, nuevamente según las palabras de su agente, “ha elegido otra opción y así se lo ha comunicado al club”.

Una información que deja las cosas claras, pues el propio agente reconoció que el Real Madrid puso todo sobre la mesa para que Rodri vistiera de blanco. Ahora, una vez confirmado ese interés que muchos aseguraban que nunca existió por parte del conjunto blanco, la conclusión es clara: Rodri tenía dos opciones sobre su mesa, y eligió la del Barça. Concreto y sencillo.

Falta conocer aún el montante económico propuesto por ambas partes al futbolista, pero, sabiendo cómo funcionan las cosas en la Ciudad Condal, eso es algo que probablemente nunca sepamos. Lo que sí tenemos claro es una cosa: en el Real Madrid juega quien quiere jugar, y el que no quiera, no tiene cabida.

Rodri era una pieza fundamental en la planificación deportiva, sí. Y su marcha al Barça es un mazazo, también. Pero el prisma cambia al comprender que la decisión del jugador nunca fue vestir de blanco. Y partiendo de esa base, el aficionado no debe penar ni un solo minuto más por un jugador que no quiso vestir este escudo.

Y hay precedentes de los que estar orgulloso. Marc Cucurella y Bernardo Silva lo tenían prácticamente hecho con el Atleti. Pero en el mismo momento en el que el Real Madrid llamó a su puerta, se acabó la historia. Ese es el tipo de jugadores que dignifican la dimensión del Real Madrid.

Tirando un poco más de memoria, con casos como los de Luka Modric o Gareth Bale, ambos forzaron ante Daniel Levy, uno de los más duros negociadores de Europa, con el único fin de lucir el escudo del Real Madrid. Manifestaron su deseo, se declararon en rebeldía, y no se detuvieron hasta poder cumplir su sueño. Ellos también dignifican este escudo tan valioso.

Porque como dijo Don Santiago Bernabéu, el escudo del Real Madrid se puede manchar de sudor, de barro o de sangre, pero nunca de vergüenza. Y para ello, todos y cada uno de los jugadores que vistan esta camiseta deben comprender que están defendiendo a una entidad que es lo más sacro para millones de personas alrededor de todo el mundo.

Rescatando un artículo de Manuel Jabois allá por mayo de 2022, cuando Mbappé renovó con el PSG, lanzó una frase que alguien mencionó dentro del vestuario: “Pues si no viene, no vale para estar aquí”.

Y ese es exactamente el pensamiento que corre ahora mismo por mi cabeza. El escudo del Real Madrid solo es digno de quienes quieran llevarlo en su pecho. Y todos aquellos que no quieran, no son aptos para vestir esta camiseta.

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