
La historia ha acabado con final feliz. Y lo ha hecho porque no podía ser de otra forma. Ya es una realidad: Vini vestirá la camiseta del Real Madrid durante 6 años más. Un nuevo gran contrato firmado 8 años después del que firmó aquel niño de São Gonçalo que llegó con tanto talento como sueños por cumplir.
A decir verdad, la realidad es que el ‘7’ ha cumplido todos los sueños con los que aterrizó. Y lo ha hecho con creces. Así que nadie podría haberle reprochado buscar nuevos objetivos o un contrato masivo. Pero el amor de verdad no consiste en eso. Y si algo ha quedado estos últimos años, es que el amor entre Vini y el Real Madrid es real.
Una figura que representa mucho más que un futbolista
Para comprender a la perfección lo que representa a día de hoy la figura de Vini en el Real Madrid, es importante viajar hasta el momento en el que llegó. Aterrizó en Madrid en 2018, sin ficha con el primer equipo, y jugando los primeros partidos con el Real Madrid Castilla, en una liga en la que sufrió todo tipo de agresiones durante su corta estancia.
A mayores de esto, es importante contextualizar que llegaba a un equipo del que se acababan de marchar Cristiano Ronaldo y Zinedine Zidane después de ganar 3 Champions League consecutivas, por lo que es difícil encontrar un periodo en el que existiera más presión a lo largo de la historia del conjunto blanco.
Poco tardó su talento en hacer entender a los de arriba que, para hacer cosas importantes, Vini, siendo prácticamente un niño, era imprescindible. Y mientras que otros daban un paso a un lado, un niño de 18 años tomó junto a Karim Benzema las riendas de un equipo que parecía ir a la deriva.
Y a pesar de que sus intentos no terminaron llegando a buen puerto, aquel niño no negoció ningún esfuerzo. No muchos recordarán las lágrimas inconsolables de aquel niño que abandonaba el césped del Santiago Bernabéu ante el Ajax. Lágrimas que compartieron muchos madridistas que pensaban que los días de gloria habían terminado.
Pero Vini no se rindió. Y decidió transformar aquellas lágrimas en trabajo, esfuerzo y determinación. No le sirvió desde un principio para convertirse en lo que muchos sabíamos que se acabaría convirtiendo. Y cuando la suerte no acompañaba, Vini se convirtió en el hazmerreír del mundo. Una estrella estrellada, según muchos.

Foto: @realmadrid.
Ante las risas, silencio. Y sobre todo, trabajo. Y llegó un día en el que las que iban siempre fuera comenzaron a entrar. Y entonces Vini dejó de dar risa y empezó a dar miedo. Y ahí sí, de la mano de Carlo Ancelotti, el brasileño arrancó su camino hacia donde muchos siempre supimos que llegaría: convertirse en el mejor jugador del mundo.
Lo que pasó después, todos lo sabemos, pero, por si acaso, os lo resumo: 2 Champions League en las que fue clave, marcando 2 goles en las 2 finales. Un buen hacer en la cita más grande del mundo del fútbol a nivel de clubes que lo ha llevado a compartir lista con jugadores del calibre de Raúl, Leo Messi o Pippo Inzaghi.
Una determinación que no solo se ha dado en finales de Champions, sino que se ha dado en todos los partidos decisivos que ha disputado el conjunto blanco. De hecho, Vini es el jugador con más aportaciones de gol en finales de la historia del Real Madrid.
Una tabla que colidera junto a Cristiano Ronaldo gracias a unas cifras de 16 goles y asistencia en 15 finales. El luso posee exactamente los mismos números, pero los obtuvo en 18 finales. Esa es la altura a la que está Vini en el rango de las leyendas del conjunto blanco.
Pero lo que es Vini va mucho más allá de lo que ocurre en el césped. A lo largo de estos 8 años, se ha convertido en uno de los emblemas del Real Madrid. Uno de esos que siempre se ha dejado la vida sobre el césped, y siempre se ha dejado la vida fuera de él para defender al club de su vida.
Por todo ello, su renovación es la mejor noticia del verano para el verdadero madridismo. Ese que sabe quiénes son los suyos. Y como prueba de ello están las reacciones públicas de figuras como Kroos, Modric, Nacho, Marcelo, Joselu, Benzema o Lucas Vázquez a los que, desde luego, no se les puede dar lecciones de madridismo.
Es momento de celebrar. No solo que uno de los mejores jugadores del planeta seguirá en el Real Madrid durante, como mínimo, 6 años más. Además, hay que celebrar que el amor al escudo sigue estando por encima de todo. Y quien no entienda eso, no vale para jugar en el Real Madrid.